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Lo que abre el amor, que no lo cierre el miedo.


viernes, 20 de marzo de 2009

Una Joya



Hacía mucho que no me pasaba, lo de recibir un premio digo, ahora vuelvo a sentirme como la Pé posando para los flashes. Bueno, fuera de broma, ha sido una sorpresa más que grata encontrarme con este regalo inesperado. Además se trata de un premio bastante especial por la mano de quien viene. En este caso la persona que me lo ha regalado El Buscador de Sueños seguro que sabrá a qué me refiero. Por este motivo, este premio, para mí significa muchas cosas, pero, principalmente, es la manifestación de un crecimiento interior como seres humanos, un aprendizaje, una lección constructiva que ambos hemos tenido que aprender; tal vez no de la mejor manera, pero sí de la mejor que hemos sabido.
Cada persona aparece en nuestra vida para enseñarnos algo y, a su vez, todos somos maestros de quienes nos rodean, sin excepción... sólo hay que saber ver y leer entre líneas el mensaje que cada uno porta consigo.
Así que aprovecharé la ocasión no sólo para agradecer el premio a quién me lo ha otorgado usando estas bellas palabras "Gaby, justo es compartir contigo este premio ya que para mí es uno de los mejores de los que he podido visitar y en agradecimiento a tu esfuerzo para llevarlo a cabo. Pasate cuando quieras a recogerlo por mi rincón y sin más, darte un cálido abrazo.Un amigo..." sino para agradecerle también la lección que me ha enseñado.
Dicen que tengo que entregarselo a otros diez, así que aquí van:

Desahogándome
Y la luz se hizo
El camino
La Cueva de Susana
Capri c´est fini
Inventaro de Silencios
Senderos de Luz
Paseo por mi cabeza
Estoy de paso
En una isla

La imagen de este premio me recuerda a una alegoría que atesoro junto a mi desde hace mucho tiempo y que creo que tiene mucho que ver con la ocasión.
El diamante, rey de las joyas, es el mineral más duro y brillante. Así como el diamante cristaliza cuando el carbón que está profundo bajo tierra es sometido a temperaturas y presiones extremadamente altas, así cuando forjamos nuestras vidas bajo la intensa presión de las dificultades podemos desarrollar un bello y firme yo.
"Sólo puede descubrir diamantes en los corazones ajenos, la persona que está puliendo y tallando el diamante de su propio corazón." (Daisaku Ikeda)


jueves, 19 de marzo de 2009

A los padres que me rodean


Hoy quiero dar las gracias a mi padre por estar cerca y por poder seguir creciendo junto a él.
Y al padre de mi hija por estar junto a ella y dibujarle esa hermosa sonrisa en su cara cada vez que lo ve.
¡Feliz día para todos!

Mi papá cuando yo tenia...
4 años : Mi papá lo puede todo.
5 años : Mi papá lo sabe todo.
6 años : Mi papá es más listo que el tuyo.
8 años : Mi papá no lo sabe todo exactamente.
10 años : En la época en que mi papá creció, las cosas eran distintas.
12 años : Si, claro, mi padre no sabe nada de eso. Es demasiado mayor para recordar su infancia.
14 años : No hagas caso a mi padre. ¡Es anticuado!
21 años : ¿Él? ¡Por favor! Es anticuado sin remedio.
25 años : Papá sabe un poco más de eso, pero es normal, ya que ha vivido tanto.
30 años : Quizás debería pedirle consejo a papá. A fin de cuentas, tiene mucha experiencia.
35 años : No haré nada hasta que haya hablado con papá.
40 años : Me pregunto que habría hecho papá en mi lugar. Tenía tanta sabiduría y experiencia.
50 años : Daría cualquier cosa porque papá estuviera aquí ahora para poder consultarlo con él. Que pena que no llegara a valorar lo inteligente que era. Habría podido aprender mucho de él.
(Ann Landers)

"Los padres que se enorgullecen de sus propias vidas, en cualquier camino que hayan escogido, que enfrentan cada desafío con confianza y el espíritu en alto, son los que dejan a sus hijos un legado verdadero que no tiene precio." (Daisaku Ikeda)

domingo, 8 de marzo de 2009

Mujeres maravillosas y trabajadoras incansables


Hoy se celebra en todo el mundo el Día de la Mujer Trabajadora y, sin entrar en discusiones sexistas, me decido sólo a celebrarlo, como hago casi todos los días, cuando mi cabeza no se pierde en lamentos sin sentido.

Por eso sólo me limitaré a compartir con todas vosotras (y con vosotros también) un ensayo de mi maestro de fe (Daisaku Ikeda) que, a mi parecer, expresa de un modo diáfano el motivo por el cual debemos sentirnos orgullosas de nuestra condición y de nuestra enaltecedora misión femenina.


MUJERES EN EL TRABAJO Por DAISAKU IKEDA
A pesar de las desfavorables condiciones reinantes, cada mujer debe desarrollar sus habilidades al máximo. Estos firmes esfuerzos serán lo que le harán ganar, con el tiempo, el reconocimiento y el respeto de la sociedad.
Hace algunos años, una mujer cuyo marido se había muerto de cáncer me relató el modo en el que logró levantarse de nuevo. Tenía tres hijos y cuando su marido falleció, me explicó, se sentía totalmente perdida en cuanto a qué hacer. El impacto debe haber sido como si, de repente, la tierra hubiese dejado de girar. La profundidad del amor que sentía por sus niños fue lo que le permitió seguir adelante: “yo no puedo permitir que mis hijos pierdan las esperanzas,” se prometió a sí misma.
Aunque la familia no se encontraba tan mal desde el punto de vista financiero, ella comenzó a trabajar para una compañía constructora. Se mantuvo al frente del cuidado de su familia y se puso el desafío de dominar su nuevo trabajo. Mediante su trabajo se propuso demostrar, no sólo a sus hijos sino al resto del mundo, que su familia, de ninguna manera, sería derrotada por la tragedia.
La mayoría de las mujeres, por supuesto, trabajan porque tienen que hacerlo. Dados los difíciles momentos económicos que se están viviendo en el mundo entero, ha habido un aumento en el número de hogares en los cuales ellas tienen que salir a trabajar.
Nunca debemos olvidar que el trabajo es una actividad humana natural. Mientras trabajamos, el hecho de que nuestra mente se concentre, que nuestros nervios se fortalezcan y que nuestra voluntad se vea comprometida en las actividades que estamos llevando a cabo, puede ser realmente nuestra mayor protección contra el deterioro mental y físico producto del envejecimiento. Nos llenamos de más energía cuando ponemos la mirada en el dinamismo y en la vibración que forman parte de nuestra vida.
Pensar en el trabajo sólo como una manera para complementar el ingreso familiar puede causar resentimiento interno e infelicidad y también puede conducirnos a un callejón sin salida. Yo espero que usted pueda ver el trabajo como un medio para mejorar y como una manera de contribuir con el mundo. El trabajo debe considerarse una gran oportunidad para el crecimiento, no una carga. Si una mujer se convence de que su trabajo está reforzando el bienestar de la sociedad, yo estoy seguro que encontrará la verdadera liberación, es decir, su propia liberación como ser humano. Cuando una mujer comprende su propio valor y expande sus horizontes, puede servir de ejemplo de lo que es un nivel más alto de desarrollo, no sólo para las demás mujeres, sino para la sociedad en su conjunto.
Lamentablemente, pocos ajustes se hacen para cubrir las necesidades de las mujeres que trabajan fuera de sus hogares. Con frecuencia las oportunidades de trabajo que tiene una mujer la hacen sentir que está siendo discriminada pues se le asignan tareas menos importantes que a sus colegas masculinos. Si las mujeres se mantienen ignorantes de esta situación, o si se resignan a ella, los aspectos negativos de nuestro mundo dominado por los hombres seguirán inalterados. A pesar de las desfavorables condiciones reinantes, cada mujer debe desarrollar sus habilidades al máximo. Estos firmes esfuerzos serán lo que le harán ganar, con el tiempo, el reconocimiento y el respeto de la sociedad. Sólo entonces llegarán las mujeres a cambiar la sociedad. Y resulta indudable que el toque y el poder femenino son necesarios para convertir el áspero mundo de los hombres en uno más humano. Ni la mejor computadora puede reemplazar la apacible creatividad, el calor moderado o la bondad de una persona.
Cuando yo era joven aprendí que la palabra japonesa que significa trabajo quiere decir, literalmente, proporcionar comodidad y confort a los demás, y a juzgar por la experiencia que he vivido en mis encuentros con muchas personas, todo parece indicarme que los seres humanos más felices son los que hacen felices a los demás. Así lo enseñan los sutras budistas, cuando usted encienda una lámpara para otras personas, su propio camino también se encenderá.
Poner en funcionamiento una casa y levantar a una familia requiere de enormes exigencias. Si a esto agregamos el trabajo fuera de la casa, nos encontramos con que cada uno de los días se vuelve un forcejeo titánico contra el tiempo. Después del agotamiento del trabajo, muchas mujeres tienen que apresurarse a llegar casa para satisfacer las necesidades de sus niños, prepararles la comida y llevar a cabo sus demás quehaceres domésticos. Con todas las responsabilidades que tienen las mujeres que trabajan fuera del hogar apenas puedo creer que alguna vez realmente puedan descansar, incluso mientras duermen. Sin embargo, en mi opinión, cuando uno está ocupado, nuestra mente y nuestro cuerpo se mantienen en forma, y si una persona es dos veces más activa de lo normal, puede también sentirse doblemente satisfecha y lograr el doble en la vida. En contraste, existe a veces el riesgo de que las mujeres que se pasan todo su tiempo en la casa, terminen angustiándose por asuntos triviales y hasta puede que nunca lleguen a sentir la satisfacción de haber ensanchado sus horizontes.
Podríamos comparar la vida de una madre que trabaja fuera de la casa con una bicicleta, en la que el trabajo y la familia son sus dos ruedas: el ciclista debe mantener ambas ruedas en equilibrio para atravesar un camino lleno de numerosos obstáculos. Para evitarlos, es preciso sostener firmemente el manubrio. En otras palabras, necesita una clara comprensión sobre la razón por la cual está trabajando. Ella sólo podrá aprender a dominar el ciclismo por ensayo y error: en momentos, pondrá demasiado peso en el trabajo, o demasiado poco, y hasta puede que, a veces, pierda el equilibrio. Pero aun así, tiene que mantenerse intentándolo y seguir adelante.
Los pequeños esfuerzos pueden ayudarnos a mantener este equilibrio. Una nota para los miembros de su familia en la cual les informa la hora en que usted llegará a casa o en la que les dice lo que tienen que hacer, vale tanto como mil palabras. Otras claves que yo he obtenido de mis conversaciones con muchas mujeres que trabajan fuera de la casa son: nunca mezclar los asuntos de trabajo con los asuntos de la familia, completar día a día, siempre que sea posible, las tareas que se tienen entre manos, ser una buena oyente, y ponerse metas específicas en cuanto a la carrera profesional.
Muchas de las madres que trabajan fuera del hogar se preocupan por el impacto que ejerce su profesión sobre sus niños. No obstante, según los estudios, el lapso de tiempo que una madre pasa con sus hijos no es tan importante como la profundidad de su amor y de la franca comunicación que existe entre ellos cuando están juntos. Un factor muy importante es que las mujeres tengan confianza plena en su manera de vivir. Los niños respetarán y confiarán en sus madres, de un modo natural, si ellas logran darles amor aunque estén muy ocupadas. De hecho, parece ser que la imagen de una madre que se esfuerza por cumplir las necesidades de su trabajo y las de su familia da origen a una actitud muy equilibrada en sus niños.
En este mundo fundamentalmente dominado por los hombres, se requiere de un mayor esfuerzo por parte de las mujeres del que se requiere por parte de los hombres. El papel de la mujer es en verdad exigente. Por una parte, los hombres necesitan de ellas por la calidez que para ellos es todavía tan incómodo expresar y, por la otra, la sociedad necesita su magnanimidad, sabiduría y sentido práctico de las cosas. Si las mujeres logran abrir sus vidas a una participación activa en la sociedad, el valor para ellas mismas y para toda la humanidad será inmensurable.

Derechos Reservados © Soka Gakkai




viernes, 6 de marzo de 2009

Riesgos


"Reírte es arriesgarte a parecer estúpido.
Llorar es arriesgarte a parecer sentimental.
Buscar a otro es arriesgarte a establecer un compromiso.
Exponer tus sentimientos es arriesgarte a exponer tu verdadero ser.
Expresar tus ideas y sueños ante una multitud es arriesgarte a perderlos.
Amar es arriesgarte a que ese amor no te sea correspondido.
Vivir es arriesgarte a morir.
Esperar es arriesgarte a desesperar.
Pero hay que correr riesgos,
porque lo más arriesgado de la vida es no arriesgarse a nada.
La persona que nada arriesga, nada hace, nada tiene y nada es.
Puede que evite el sufrimiento y el dolor,
pero no puede aprender, sentir, cambiar, crecer, amar, vivir.
A sus actitudes encadenados, son esclavos: han renunciado a la libertad.
Sólo la persona que arriesga es libre."

(ANON)

domingo, 1 de marzo de 2009

Al poeta de mis alivios



Saber que existes.
Encontrarte
entre las palabras.
Buscarte para,
casi, tocarte,
a través de tu arte,
el que nos une,
sin habernos unido nunca
y, sin embargo,
sin jamás poder separar
el lazo que me hace
llegar hasta ti,
simplemente,
por el modo
en el que tu
me llegas…

Y por haberme encontrado,
tantas veces,
entre tus versos,
es que espero
que puedas, hoy,
encontrarte tú
en los míos…


sábado, 21 de febrero de 2009

El carnaval de nuestras vidas

Hoy es noche de Carnaval y es cuando aprovechamos para cambiarnos la piel y poner alegría en nuestras vidas (más, si cabe).
Podemos ver (buscar y encontrar) el lado cómico de nuestras tragedias cotidianas. Tragicomedia le llaman.
Es un modo de aligerar nuestras mochilas quitando el peso innecesario que, de por sí, agregamos con nuestro fatalismo inconsciente.
Hoy propongo transformar el fatalismo en comicidad y descubrir que también somos capaces de reirnos de nuestras circunstancias y, por ende, de nosotros mismos...

(Aquí van algunos ejemplos del genial Quino)

jueves, 19 de febrero de 2009

Lo único verdaderamente importante




Interior del Avión. Esta fotografía fue tomada minutos antes del accidente, dentro del avión.



¿Por qué pasan las cosas? Lo importante es para qué...
Hoy me llegó esta nota a través del email (¡Gracias Elsa!) y me conmovió. Sinceramente hacía tiempo que algo no me conmovía de la manera en que esta nota lo hizo.
¿Por qué? Porque las palabras sinceras, las que salen del corazón, son las únicas capaces de llegar al corazón y porque toca justo al centro de la conciencia (la mía y la de todos, estoy segura).
¿Para qué? Para ampliar la visión de las situaciones que vivo y, sobre todo, para que no me olvide de "lo único verdaderamente importante".

Lo importante viene después del trabajo
¿Qué conferencista logra hoy colmar un auditorio de 2500 ejecutivos y empresarios, muchos con sus mujeres e hijos, y hablar durante una hora y media sin que vuele una mosca? Fernando Parrado, uno de los 16 sobrevivientes de la tragedia de los Andes, a 36 años de aquella historia que asombró al mundo, consiguió anteayer más que eso: conmover a un foro de negocios y capacitación empresarial al transmitir las simples moralejas que le dejaron vivir 72 días en plena Cordillera sin agua ni comida.
Fue durante la jornada de cierre de ExpoManagement 2008. Su presentación, un monólogo sin golpes bajos acompañado por videos e imágenes de la montaña, tuvo dos etapas bien diferentes. En la primera narró, con un relato íntimo repleto de anécdotas, los momentos que lo marcaron de aquella odisea a 4000 metros de altura en la que perdió a buena parte de sus amigos, además de su madre y su hermana. "¿Cómo es posible sobrevivir donde no se sobrevive?", se preguntó. "Sobrevivimos porque hubo liderazgos, toma de decisiones y espíritu de equipo, porque nos conocíamos desde mucho antes", dijo.
Y arrojó un primer disparador. "En la vida el factor suerte es fundamental. Cuando llegué al aeropuerto de Montevideo no daban número de asiento para el avión. A mí me tocó, de casualidad, la fila 9, junto a mi mejor amigo. Cuando el avión chocó en la montaña, se partió en dos. De la fila 9 para atrás no quedó nada. Los 29 sobrevivientes al primer impacto viajaban en la parte que quedó a salvo."
"De ellos ?dijo?, 24 no sufrieron un rasguño. Así, los menos shockeados empezaron a ayudar, actuando como un verdadero equipo. Administramos barritas de chocolate y maní al punto de comer un grano por horas cada uno. Marcelo, nuestro capitán y líder, asumió su rol para contenernos cuando le preguntábamos qué pasaba que no llegaba el rescate. Decidimos aguantar."
Pero días después el líder se desmoronó. La radio trajo la noticia de que había concluido el rescate. "¿Cómo hubieran reaccionado ustedes? ?desafió a la audiencia?. El líder se quiebra, se deprime y deja de serlo. Imagínense que yo cierro esta sala, bajo la temperatura a -14 grados sin agua ni comida a esperar quién muere primero." Silencio estremecedor de la primera a la última fila.
"Ahí me di cuenta de que al universo no le importa qué nos pasa. Mañana saldrá el sol y se pondrá como siempre. Por lo tanto, tuvimos que tomar decisiones. En la noche 12 o 13 nos dijimos con uno de los chicos: «¿Qué estás pensando?» «Lo mismo que vos. Tenemos que comer, y las proteínas están en los cuerpos.» Hicimos un pacto entre nosotros, era la única opción. Nos enfrentamos a una verdad cruda e inhumana."
Desde la primera fila, decenas de chicos llevados por sus padres escuchaban boquiabiertos. Parrado apeló a conceptos típicos del mundo empresarial. "Hubo planificación, estrategia, desarrollo. Cada uno empezó a hacer algo útil, que nos ayudara a seguir vivos: zapatos, bastones, pequeñas expediciones humanas. Fuimos conociendo nuestra prisión de hielo."
"Hasta que me eligieron para la expedición final, porque la montaña nos estaba matando, nos debilitaba, se nos acababa la comida. Subí aterrado a la cima de la montaña con Roberto Canessa. Pensábamos ver desde allí los valles verdes de Chile y nos encontramos con nieve y montañas a 360 grados. Ahí decidí que moriría caminando hacia algún lugar."
Entonces sobrevino el momento más inesperado. "Esta no es la historia que vine a contar", avisó. Y contó que su verdadera historia empezó al regresar a su casa, sin su madre y su hermana, sin sus amigos de la infancia y con su padre en pareja nuevamente.
"¿Crisis? ¿De qué crisis me hablan? ¿Estrés? ¿Qué estrés? Estrés es estar muerto a 6000 metros de altura sin agua ni comida", enfatizó.
Recordó un diálogo fundamental que tuvo con su padre, que le dijo: "Mirá para adelante, andá tras esa chica que te gustaba, tené una vida, trabajá. Yo cometí el error de no decirle a tu madre tantas cosas por estar tan ocupado".
Y cerró, determinado: "Las empresas son importantes, el trabajo lo es, pero lo verdaderamente valioso está en casa después de trabajar: la familia. No se olviden de quien tienen al lado, porque no saben lo que va a pasar mañana."
Una interminable ovación lo despidió de pie.

Fernán Saguier de la redacción de La Nación (Publicado el 30 de octubre de 2008)

sábado, 14 de febrero de 2009

Aquello a lo que llamas AMOR...



¿Me dejáis aguaros la fiesta? Bueno, siempre he sido muy positiva en todas mis entradas, sin embargo, he comprendido que ser positiva no me impide ser realista.
Hoy pensaba en el amor (¡como no!) y veia las diversas entradas de los demás bloggeros; unos de acuerdo con la celebración, otros no tanto... en fin, que cada uno juzga los acontecimientos a través de su propio prisma y eso es, casi, inevitable. De hecho, ayer me uní a la celebración de "SIN Valentín", para los que estamos sin pareja.
Me encanta que se celebre un día del AMOR, pero lo que no me gusta es que el AMOR quede encerrado en un día. No quisiera que hoy, porque es San Valentín, todos derrochemos amor y lo expresemos y, el resto del año, nos olvidemos de decir TE QUIERO y, sobre todo, de demostrarlo.
Lo contrario al AMOR no es el ODIO, lo opuesto al AMOR, lo que no lo deja crecer ni ser, lo que lo mata, es el MIEDO.
De repente, se me vino una imagen a la mente y un juego de palabras acorde con la fecha y no pude evitar expresar un deseo para este día y es el siguiente: "Deseo que tu San Valentín no se convierta en tu San Violentín".
Que este día nos sirva también para reflexionar sobre este sentimiento que más que un sentimiento es un acción. ¿De qué manera permitimos que el amor esté presente en nuestras vidas? ¿Cómo expresamos, día a día, este sentimiento? ¿Cómo dejamos que nos amen? ¿Cómo nos amamos a nosotros mismos? ¿Qué es aquello a lo que llamas amor?
Si el miedo está contaminando tu vida, no te olvides que así, estás matando al amor...

miércoles, 11 de febrero de 2009

Crisis (Peligro + Oportunidad)


No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo.
La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura.
Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias.
Quien supera la crisis se supera a si mismo sin quedar "superado".
Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.
La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia.
El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía.
Sin crisis no hay meritos.
Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.
Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo.
En vez de esto trabajemos duro.
Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.

Albert Einstein
(simplemente... un genio...)

lunes, 9 de febrero de 2009

El espejo en el cuerpo


Conocí un segundo nacimiento, cuando mi alma y mi cuerpo se amaron y se casaron. Khalil Gibran (1883-1931) Ensayista, novelista y poeta libanés.

Hace casi un mes que participo de un taller de risoterapia y, lo recomiendo. No hay nada como dedicarse un tiempo para jugar y reirse, como si volvieramos a ser niños por un rato o para sacar ese niño dormido que todos llevamos dentro.
la última clase la profesora nos regaló este texto que me hizo reflexionar y que hoy comparto con vosotros.

El cuerpo es un espejo de nuestros sentimientos más profundos:
1.-Si nos sentimos emocionalmente o sexualmente vulnerables…capa de grasa sobre el abdomen y caderas.
2.-Si no nos sentimos dignos de ser amados…podemos construir un tórax grande para esconder nuestro corazón (Hombres “muy machos” esconden sus sentimientos de vulnerabilidad)
3.-Si cargamos con la responsabilidad de nuestra familia…desarrollaremos unos hombros grandes (Los hombros caídos señalan que no deseamos ninguna responsabilidad)
4.-Indigestión… ¿qué experiencia es la que no puedo digerir?
5.-Las caderas rígidas… incapacidad de avanzar en la vida. (Lado derecho muestra las actitudes relacionadas con los hombres, con el futuro o con nuestra carrera. Lado izquierdo refleja nuestra actitud hacia las mujeres, el pasado o nuestra vida familiar)
También nuestros animales de compañía nos ofrecen pistas, así como los objetos con los que nos relacionamos a diario y las cosas que suceden a nuestro alrededor. En realidad todo está relacionado:
6.-Nuestros animales de compañía o mascotas… reflejan nuestras cualidades interiores ¿Cómo son nuestros animales? ¿Qué cualidades poseen? Un animal puede estar representando una parte de nuestra personalidad (Un gato muy sabio, un perro juguetón)…
7.-Objetos inanimados: Coche… destartalado y sucio refleja el estado interior de su conductor en ese momento. Podemos deducir lo que significa un coche limpio y reluciente.
8.-El fuego exterior… refleja temas candentes de nuestro interior
9.-Los techos, grifos y radiadores que gotean… revelan emociones que “gotean en nuestro interior”
En resumen:
10.-Si deseamos cambiar la sociedad en la que vivimos… deberán de existir suficientes personas que se cambien a sí mismas.

Diana Cooper. (Las 36 leyes espirituales de la vida. Diana Cooper. Ediciones Obelisco)


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