domingo 12 de julio de 2009

A Pablo...



"Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera"

Son palabras del gran poeta chileno Pablo Neruda, nacido un día como hoy, pero de 1904.

En homenaje al que sería su cumpleaños 105 elegí este poema del libro "El hondero entusiasta" escrito entre 1923-1924 en Santiago de Chile.





¡Canción del macho y de la hembra!

La fruta de los siglos
exprimiendo su jugo
en nuestras venas.

Mi alma derramándose en tu carne extendida
para salir de ti más buena,
el corazón desparramándose
estirándose como una pantera,
y mi vida, hecha astillas, anudándose
a ti como la luz a las estrellas!

Me recibes
como al viento la vela.

Te recibo
como el surco a la siembra.

Duérmete sobre mis dolores
si mis dolores no te queman,
amárrate a mis alas
acaso mis alas te llevan,
endereza mis deseos
acaso te lastima su pelea.

¡Tú eres lo único que tengo
desde que perdí mi tristeza!

¡Desgárrame como una espada
o táctame como una antena!

Bésame
muérdeme,
incéndiame,
que yo vengo a la tierra
sólo por el naufragio de mis ojos de macho
en el agua infinita de tus ojos de hembra!

(Pablo Neruda 1904 - 1973)


¡Gracias Pablo!

Porque me enseñaste
que la poesía es el canto
del incosciente,
el arma del alma sensible
que, empuñada de palabras,
marcha al frente con coraje.

Porque con tu amor a la vida
y a la tierra
no te refugiaste
detrás de los libros
sino que hiciste de ellos
una bandera
en defensa de los pueblos.


viernes 3 de julio de 2009

Más aLmas y menos aRmas



Mi arma mayor es la plegaria muda. Mahatma Gandhi (1869-1948) Político y pensador indio.

Decidme que se trata de una alucinación, que he entendido mal o que se trata, simplemente, de un error de imprenta lo que hoy he leído en varios periódicos: “Un cura invita a sus feligreses a acudir a la Iglesia con armas para festejar el 4 de julio, día de la independencia”.
En Kentucky, Estados Unidos, un pastor propone una celebración especial en donde se discutirá sobre el uso seguro de armas y se escuchará “música patriótica”. “No estamos avergonzados de decir que hay una fuerte creencia en Dios, las armas y el nacimiento de nuestra nación, y de que ésta no hubiera existido sin las anteriores dos (Dios y las armas)”, dice Ken Pagano, pastor de la Iglesia del Nuevo Betel y ex infante de Marina.
Pagano alega que los miembros de su iglesia están preocupados de que la administración del presidente Obama ponga restricciones a la uso y portación de armas. “El plan no es mezclar la adoración con el uso de armas, aunque se lean algunos pasajes de la Biblia”, dijo. Y agrega “Las armas pueden ser agentes de mal o pueden ser útiles, aquí tan solo estamos proponiendo el uso seguro de las mismas”.
El Dr. George Tiller, proveedor de servicios de aborto, fue asesinado en una iglesia de Wichita y a John Philips, un pastor de Arkansas, le dispararon dos veces en su propio servicio religioso y aún lleva una bala en su columna, lo que me dice que, lamentablemente no se trata de una alucinación.
¿No le han explicado a este “Pastor” que a la Iglesia lo que se deben portar son aLmas y no aRmas? Creo que es precisamente la disminución de la importancia del alma en el mundo lo que enfatizó la importancia de las armas. Un avance en la tecnología armamentística que simboliza un retroceso en el crecimiento espiritual del hombre.
Hace 52 años, Josei Toda (educador japonés y segundo presidente de la Soka Gakkai, una organización budista para la paz, la cultura y la educación), hizo una declaración en contra de las armas nucleares con el fin de enfatizar que detrás de la existencia de las armas nucleares se esconde el aspecto malévolo de la vida humana que busca subyugar, controlar y por último destruir a los otros.
Adhiero a la declaración del Señor Toda y me atrevo a no diferenciar entre nucleares o no. Las armas son armas.
El Budismo de Nichiren Daishonin es una religión que existe para la gente, entonces el cumplimiento de su misión religiosa de establecer la enseñanza correcta debe incluir también la construcción de una tierra pacifica. El señor Toda sentía que la única forma de derrotar la tendencia demoníaca era a través del poder de la Naturaleza de Buda también inherente en la vida humana. Ya que los seres humanos crearon la bomba atómica, los seres humanos también tendrían que hacer posible su abolición. Él estaba convencido de que la existencia de la Naturaleza de Buda (el potencial para el bien y la creación de valor) dentro de los seres humanos garantizaría sin falta la abolición de las armas nucleares. A través de su declaración, Toda advertía sobre lo malévolo de las armas nucleares. Mas tarde, su declaración se convertiría en la base del movimiento para la paz.
La mayoría de las tradiciones religiosas comparten con el Budismo de Nichiren Daishonin la intención de llevar a los practicantes hacia esta verdad y hacia alcanzar la meta de lograr el desarrollo humano, así como establecer una comunidad armoniosa. En este sentido, creo que está claro que la asociación armas/religión no tiene cabida. Sin embargo, esta lucha por la paz y el desarme no debe quedar encerrada solamente dentro de la religión.
Parafraseando al segundo presidente de la SGI "Para emerger de la sombra de las armas nucleares se necesita una revolución en la conciencia de numerosos individuos, una revolución que de pie a que con confianza podamos decir "YO PUEDO HACER ALGO". Entonces, finalmente veremos a las personas del mundo unirse y escucharemos su voz en común, su llamado para ponerle fin a esta terrible furia de destrucción."

viernes 26 de junio de 2009

Michael versus Farrah













Lo que pensamos de la muerte sólo tiene importancia por lo que la muerte nos hace pensar de la vida. Charles de Gaulle (1890-1970) Poltíco francés.

Nos encontramos frente a la muerte repentina de dos personas con algunas similitudes. Ambos íconos de la década de los ´80. Dos personas jóvenes, Farrah Fawcett 62 años y Michael Jackson 50 y a poco de cumplir los 51. Ambos famosos y estrellas aclamadas. Ambos con una vida económica más que holgada, sino rodeada de lujos y placeres que muchos miramos desde lejos.
Sin duda, el astro del pop opacará la muerte de su símil, la estrella del cine y la televisión, ya que sin lugar a dudas rompió el récord guiness en muchos aspectos y no sólo en la venta de discos. Le gustaba jugar con extremos y así fue tan amado como odiado. Y esa pasión extremista no era más que un desafío consigo mismo que mantuvo durante toda su vida. Me surgen muchas preguntas y la primera y más importante es si habrá sido feliz. Una persona desconforme con su condición racial, capaz de gastar millones en ocultar sus orígenes pero, ¿para quién? Para el mismo, porque no hay quien no recuerde su carita de niño y su rizada y abultada cabellera cuando inició su carrera a la edad de 5 años con los Jackson Five. Su extraña relación con los niños y, de ahí, las denuncias por pederastia a las que se vio sometido. Y, sin embargo, un gran artista, sino el mejor, en lo suyo, la música y el espectáculo. Imposible no compararlo con El Rey, Elvis Presley.
También se nos parece. Un ser humano, con sus miedos, sus virtudes, sus errores, sus defectos, sus aciertos y sus máscaras, en su caso una expuesta a todos los rincones del planeta y, quizá por ello, más llamativa, pero no muy diferente de la nuestra, detrás de la que escondemos lo que nos asusta, lo que no aceptamos, lo que no nos animamos a enfrentar y a resolver.
A mí su muerte me hizo pensar y me sirve para seguir aprendiendo de la vida y de mí misma.
En esta época en la que la única palabra que oímos y padecemos, no sé si por real o por ósmosis (eso que de tanto que te lo repiten te lo acabas creyendo y de tanto creértelo se te hace realidad), es “crisis”, esta muerte me recuerda que con dinero o sin él a todos nos espera el mismo final, ineludible, irremediable y fatal. Y me recuerda que, antes de que me llegue, mi misión es deshacerme de mis máscaras, esas que me alejan de mí misma, de mi esencia, de mi ser y, por ende, de los demás.
Hoy es la primera vez que me siento muy cerca de Michael y, seguramente, la última.
No quiero acabar opacando a mi personaje favorito de “Los ángeles de Charly”. Lo único que puedo decir es que morir luchando, por tu propia vida o por lo que sea, es una digna muerte.

Gracias Iñaki



"Donde esté un buen disgusto, una buena desgracia -ajena-, un buen desastre, que se quiten las buenas noticias. Esto es un poco bárbaro, pero es así."

(Pincha sobre el enlace para ver el vídeo)

jueves 11 de junio de 2009

Espejito, espejito...



Hasta que no llegué a España no caí en la cuenta de cuánto me habían afectado los mensajes del cuerpo perfecto que debíamos tener las mujeres que pululaban en los medios de comunicación de mi país.
Recuerdo una entrevista que le hicieron a un personaje público masculino que me gustaba mucho (hasta ese momento, claro) en el que decía que una de las cosas que no soportaba en una mujer era cuando empezaban a crecerle los pelos de las piernas. En ese momento sentí pena por mí, si todos los hombres pensaban como él, nunca podría estar con ninguno. Ahora, sinceramente, siento pena por él. ¿Eso era lo que todos los hombres esperaban de las mujeres? ¿Muñecas de porcelana? ¿La perfección total y absoluta? ¿Lograría ser capaz, ese hombre, de ofrecer lo mismo?
¡Vamos! Los pelos crecen o se caen, las canas salen, la barriga va adquiriendo otra forma y si sólo te dedicas a evitar que eso suceda, no tienes tiempo de hacer otra cosa en la vida, ni siquiera vivirla.
Una de las cosas que debo agradecer de vivir aquí es que acabé amando mi cuerpo.
Nunca fui una mujer obsesionada por su físico, de hecho, no tengo ni idea de lo que es hacer una dieta y, en ese sentido, me siento una privilegiada. Es más, siempre me gustó comer y, aunque mi lema sea “comer para vivir y no vivir para comer”, nunca dejo pasar mis antojos, que no son pocos.
Llegué a sentirme culpable y callar esta ventaja ante las demás mujeres que se sabían de memoria el abecedario de dietas y se mataban en el gimnasio.
Lo que sí tenía eran complejos. Nariz grande, pechos pequeños y vello que volvía a crecer demasiado rápido para mi gusto.
La primera vez que hice topless fue en una piscina de Madrid. ¡Por primera vez me sentía feliz con mis tetas! Y ¡No lo podía creer! Y no era porque hubiera otras tetas peores que las mías, que las había (aquello era un muestrario de todos los tamaños y a todas las alturas), sino porque nadie las miraba, ni las mías ni las otras; no había nadie comparando, ni riéndose, ni asombrándose de estas diferencias de la naturaleza y, sobre todo, porque cada mujer dejaba que la ley de gravedad hiciera lo suyo sin preocuparse en lo más mínimo.
Eso sí, lo único que me prometí a mí misma es que nunca nadie se enteraría del momento en que me salieran las primeras canas y es algo que cumplo a rajatabla (ahora ya lo sabéis), a lo que le he sumado el corrector de ojeras del que no me desprendo ni para ir a la esquina.
No quiero ser una Barbie (en este preciso momento mi hija está viendo su película), quiero ser una mujer feliz consigo misma, como sea, con sus días buenos y sus días malos, sus ojeras, sus pelos creciendo que hay que volver a depilar (el día que tenga tiempo y humor) y aprender a amar cada una de mis cicatrices, las que me marcan el paso del tiempo y las del corazón. Esa soy yo, la que cada día se mira al espejo para sentirse bien consigo misma y no para que los demás la quieran.


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