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Lo que abre el amor, que no lo cierre el miedo.


martes, 10 de junio de 2008

Fresas con nata

Anoche soñé contigo; cogías una fresa, la untabas con nata y ella abría la boca para recibir tu manjar. La mirabas extasiado sin percatarte de mi presencia, de mis ansias de ser la boca que se abre para ti.
La playa estaba quedándose sin sol, entré en una cocina desconocida, cogí una fresa, la unté con nata, me la metí en la boca pensando en ti y me pillaron con el cabo entre los labios, junto con mi deseo. Me tragué la fresa y la culpa por quererte aún.
Ya no tiene sentido que siga buscándote en su boca.



Este texto fue presentado en las semifinales del Concurso "La batalla de los relatos" del blog Literatura en Murcia y ha sido elegido para pasar a la final junto con otros cuatro finalistas. (La final es el 15 de junio)

domingo, 8 de junio de 2008

El filtro del artista

Ningún gran artista ve las cosas como son en realidad; si lo hiciera, dejaría de ser artista. Oscar Wilde (1854-1900) Dramaturgo y novelista irlandés.

Un artista posee otro filtro en la mirada, ve las cosas de otra manera, descubre en lo simple una intrincada red de sensaciones e historias, mira a través de los ojos del alma, por eso encuentra el alma en todas las cosas. Una esquina no es una mera intersección de calles, es un encuentro, una espera desesperada bajo la lluvia, el recuerdo de un adiós. Un café es un enigma de conversaciones y, a veces, de silencios llenos de gritos, una ventana es un mundo y el mundo cabe a través de ella, una hoja en blanco es un sueño que, algún día, puede hacerse realidad....

viernes, 6 de junio de 2008

Lucha contra dragones


Y, aunque aún no pueda pasar un solo día sin pensar en ti, sé que puedo vivir sin esperarte, aunque te espere en secreto, de todos menos de mí misma, porque mi conciencia es lo más cierto que tengo en este preciso momento y del alma de una siempre es difícil escaparse, sólo esconderse y de a ratos, un rato.
Te espero porque esperar es esperanza y desesperar es perderla por completo.
Y, tal vez porque mi alma es tan vieja como el mundo es que prefiere viajar contigo a la edad media donde las noticias del ser amado tardan meses infinitos en llegar y mientras tanto una puede ir tejiendo y destejiendo historias para contarle a su corazón. Historias de luchas contra dragones, dragones que son excusas de la ausencia.

martes, 3 de junio de 2008

Mañana en el café


¿Qué tiene el café que me despierta la memoria?
Mientras apago las cenizas, se me aparece otro verso.
Tengo el cuerpo listo, pero no el alma.
Aunque las tertulias me aturden, escucho mis palabras.
Es la gente que habla para no escucharse, mas, en su rumor, yo me oigo a mí misma.
De vez en cuando se cuela alguna frase sin sentido, perturbando mi campana de silencio.
Sin embargo mi diálogo continúa, plagado de símbolos y recuerdos.
El mundo de un artista no está fuera, lo lleva todo dentro. Él elije los colores y los tiempos, a pesar de todo...


lunes, 2 de junio de 2008

Matriz...



La matriz de todos los deseos


donde nacen el ansia y el olvido


no es lo que tu crees ¡amante engreído!




sábado, 31 de mayo de 2008

Los cuatro hermanos


Comentando con una amiga el tema del post anterior, surgió en mi mente un cuento que una vez leí en un libro de Jorge Bucay y que me marcó mucho al respecto, por eso quisiera hoy compartirlo, como modo de completar el tema del post anterior. Es un cuento muy duro que muestra de manera contundente lo influyente que es nuestra vida la relación con nuestros padres...

Hace mucho tiempo, en un pequeño pueblo de algún lugar de Oriente, vivía un señor con cuatro hijos, el menor de los cuales tenía, en el momento de esta historia, alrededor de treinta años. Para ese entonces, sus hermanos contaban con treinta y cinco, treinta y siete y cuarenta años. El padre tenía algo más de sesenta, pero como en esa época el promedio de vida rondaba los cuarenta años, era prácticamente un anciano y, por lo tanto, tenía todos los problemas propios de la senectud. Su cabeza, su cuerpo, sus esfínteres, su capacidad para valerse por sí mismo, nada de esto funciona ya bien en el viejo.
Un día, el hijo más joven se casó y se fue de la casa. Se generó entonces un gran problema: el padre se que daría solo. La madre había muerto a raíz del último parto y los otros hermanos ya estaban casados. En consecuencia, no había nadie que pudiera hacerse cargo de este viejo, con el agravante de que no eran épocas en las que hubiera asilos ni dinero para pagarle a alguien que se ocupara de cuidarlo.
Los hijos empezaron a sentir que, pese al amor que le tenían, el padre era una complicación. No era posible que ninguno de ellos se llevara al padre a vivir a su casa para hacerse cargo de él. Así es que los hijos tenían verdaderamente un serio problema.
El cuento comienza con los hijos reunidos conversando acerca de cuál será el futuro del padre. En un momento dado, se les ocurre que se podrían turnar. Pero pronto advierten que esa solución no va a ser suficiente y, además, que significa un gran costo para sus vidas. Y entonces, casi sin darse cuenta, empiezan a pensar que lo mejor que les puede pasar es que el padre se muera.
Pese al dolor que implicaba para ellos ese reconocimiento, pronto advirtieron que no podían sólo esperar que esto sucediera, porque el padre podía llegar a vivir muchos años más en aquella situación.
Pensaron, también, que ninguno de ellos podría soportar esa demora. Y entonces, misteriosamente, a uno de ellos se le ocurrió que, quizá, lo único que habría que hacer era esperar que llegara el invierno.
Quizá el invierno terminara con él. Y fue así como imaginaron que si entraban en el bosque con su padre, y el padre se perdía, el frío y los lobos harían el resto...
Lloraron por esto, pero asumieron que tenían que hacer algo por el resto de sus vidas. Y decidieron turnarse para cuidar al padre, pero sólo hasta la llegada del invierno.
Después de la primera nevada, que fue especialmente intensa, los cuatro hermanos se reunieron en la casa.
Le dijeron al padre: Ven, papá, vístete que vamos a salir.
¿Salir? ¿Con la nieve? —preguntó el padre sin comprender.
Pero los hijos respondieron: Sí, sí, sí, vamos.
El padre sabía que su cabeza no estaba funcionando bien últimamente, así que decidió acatar con sumisión lo que sus hijos le decían.
Lo vistieron, casi irónicamente lo abrigaron mucho, y se fueron los cinco rumbo al bosque.
Una vez allí, comenzaron a buscar un lugar para abandonarlo y desaparecer rápidamente. Se introdujeron en el bosque, cada vez más profundo, hasta que en un momento dado llegaron a un claro.
De pronto, el padre dijo: Es aquí.
¿Qué? —preguntaron asombrados los hijos.
Es aquí —repitió el anciano.
Supuestamente, el padre no tenía la lucidez suficiente para darse cuenta de lo que estaba ocurriendo. Por otro lado, ellos se habían cuidado muy bien de no decirlo. ¿A qué se referiría el padre?
Aquí, aquí, éste es el lugar —insistió.
Entonces, los hijos le preguntaron: ¿Qué lugar? Papá... ¿Qué lugar?
Y el padre respondió: Éste es el lugar en donde, hace veinticinco años, abandoné a mi padre.


Parafraseando a Bucay: Ésta es la historia de la educación, para bien y para mal. Porque vamos a hacer con nuestros padres lo que ellos nos enseñaron que se hace con los padres. Del mismo modo, nuestros hijos van a hacer con nosotros lo que nosotros hicimos con nuestros padres.
Si hemos trasladado la capacidad amorosa de amar a nuestros padres, cuidarlos y sostenerlos, hemos estado enseñando a nuestros hijos esa capacidad, hemos trasladado ese aprendizaje. Si cada vez que llego a mi casa digo: “Cuándo será la hora de que mi padre se muera” y vivo abandonándolo en el bosque, algún día mi hijo va a pensar lo mismo. En consecuencia, si vivo diciendo de mí: que trabajo en lo que no me gusta, que la vida es desastrosa, que no valgo nada, que estoy enfadada; si vivo faltándome el respeto a mí misma, no sintiéndome orgullosa, sintiéndome esclava de la vida que llevo y tengo una autoestima muy baja, ¿cómo puedo pretender que mi hija se sienta valiosa, si es la hija de una que no vale?
En suma, la mejor manera de ayudar a mi hija a que tenga su autoestima preservada es, primero, dándole ese valor, ofreciéndole la posibilidad de adquirir aquellas esas capacidades; y segundo, pero no menos importante, sintiéndome valiosa yo. Sólo si uno se siente valioso puede transmitirle a un hijo lo que significa sentirse valioso.
Pero si esto no ha sucedido, si yo no he tenido la suerte de nacer en un espacio donde mi madre y mi padre pudieran sentirse valiosos y valorarme, ¿qué hago? En ese caso, habrá que buscar en el afuera personas y grupos que sean capaces de cubrir esas carencias. Pero atención, van a tener que ser personas y grupos capaces de dar y recibir amor, que estén orgullosos de ser quienes son y que se animen a ser protagonistas cada uno de su propia vida. (Este grupo yo lo he encontrado en mis reuniones de Budismo y agradezco enormemente el aporte que han hecho a mi vida y que yo misma me he permitido hacer a la mía)
La idea de crecimiento y superación tiene que ver con la consecuencia de todas estas nociones. Pues si yo realmente me valoro, me acepto, me respeto, me siento orgulloso de mí mismo y reconocido, inevitablemente las cosas que haga van a redundar en crecimiento personal y, sin duda, voy a querer superarme; pero no a causa de sentirme inservible, sino como resultado de sentirme bien; sentirme bien sin descartar la idea de que puedo ser mejor. Porque superarse quiere decir: hoy estoy bien y mañana voy a estar mejor, y no: hoy estoy mal y mañana voy a estar bien. Esto es muy importante; superarse no deberia implicar nunca desaprobación hacia uno en el presente.

Para terminar y, si quereis seguir indagando sobre el tema, os recomiendo dos películas que han sabido reflejar este tema de manera sublime: "¿Qué hora es?" un film italiano con Macello Mastroianni y Massimo Troisi y la otra "El club de la buena estrella" un film chino basado en la novela de Amy Tam.

Jorge Bucay es un psicodramatista, terapeuta gestáltico y escritor argentino. El cuento fue extraído de su libro "De la autoestima al egoismo"

miércoles, 28 de mayo de 2008

Herencia...

Lo que habéis heredado de vuestros padres, volvedlo a ganar a pulso o no será vuestro. Johann Wolfgang Goethe (1749-1832) Poeta y dramaturgo alemán




"Kirokoku es una región donde se dejaba a los ancianos abandonados a su suerte, para reducir el número de bocas que había que alimentar. Las escrituras budistas hablan de tierras donde era costumbre que se tratara muy mal a los mayores. Cierto sutra narra un episodio en el cual un reino pone fin a esta cruel costumbre: un ministro, aun en violación de las leyes del lugar, decide conservar a su padre anciano en el hogar, secretamente, en lugar de abandonarlo.
Tiempo después, el reino es conmovido por una crisis: nadie sabe qué hacer. Y quien salva los dominios de la catástrofe es el anciano padre que vivía en cautiverio. Desde entonces, el regente decide modificar las leyes para que los mayores reciban el respeto que merecen".

Nichiren Daishonin dice: "Ninguna nación puede ser tan necia como la que expulsa a sus hombres sabios, capaces de salvarla del desastre".

Y pienso, ningún hijo puede ser tan necio como el que no atesora a sus padres, por el sólo hecho de haberle dado la vida. Nos pasamos la vida pendientes de los errores de nuestros padres, cargando en ellos la culpa de nuestras frustaciones ¿es que aún necesitamos que nuestros padres nos salven de nosotros mismos? Es que aún estamos demasiado pendientes de su opinión y pensamos que tienen la obligación de aprobar nuestras acciones, lo esperamos, como cuando éramos niños. Nuestros padres, antes de serlo fueron personas en busca de su propia vida y su felicidad, tal y como nosotros hacemos, cometieron errores, tal y como nosotros hacemos, pero también muchos aciertos, tal y como nostros hacemos. Pertenecen a otra generación, una que ha vivido muchos y grandes cambios en la forma de ver la vida y de vivirla y, como nosotros, recibieron una educación con la que probalemente, tampoco, estuvieron del todo de acuerdo. También ellos lucharon contra sus demonios internos , seguramente, se guardaron miedos y dolores porque no quisieron transmitirnos los sinsabores de la vida que sabían que, tarde o temprano, nosotros mismos íbamos a vivir. Nos enseñaron lo que sabían (nadie puede enseñar lo que no sabe) creyendo que era lo mejor. Pero los dolores internos no se ocultan tan fácilmente y nosotros pudimos percibir cómo se filtraban en su vida y, por ende, en la nuestra, pero como no conocíamos la historia completa, nos limitamos sólo a juzgar lo que veíamos, lo que egoístamente nos tocaba a nosotros. Además de padres son seres humanos que buscan la felicidad hasta el último día de sus vidas. Si somos capaces de reconocerlo y sentir esa compasión podremos ayudarlos a que alcancen esa felicidad y nosotros la alcanzaremos con ellos. Muchos descubrimos esto cuando tenemos nuestros propios hijos, algunos ni eso. Dicen que así como trates a tus padres, te tratarán tus hijos... Nunca es tarde.



Nichiren Daishonin (16 de febrero de 1222 - 13 de octubre de 1282), fue un monje Budista del siglo XIII en Japón. Es el fundador del Budismo Nichiren, una de las principales ramas del Budismo Japonés, que abarca al movimiento laico Soka Gakkai.
La historia de Kirokoku fue extraída de la revista "Civilización Global" de la Soka Gakkai de España de abril de 2006

domingo, 25 de mayo de 2008

El paciente cazador


¿Quién podía imaginar, cuando te vi por primera vez, que significarías tanto en mi vida? A lo mejor tú mismo, porque dices que lo sabías.
Sin embargo, más que la primera vez que mis ojos te vieron, recuerdo la primera vez que te vio mi corazón. Yo era una mujer de cuerpo ocupado, aunque mi alma ya volaba en busca de otros derroteros, cuando te vi estar, sólo estar; callabas en un rincón y observabas y creo que lo que me hipnotizó fue ese estilo sereno que te mostraba como un hombre dueño de sí mismo.
No tenías unas manos fuertes, ni una gran sonrisa, ni los ojos claros que siempre han podido conmigo, en definitiva, todas esas cosas que hacen que una se enamore como ocurre un accidente, en el que todas las causas se unen para que suceda lo que no te esperas.
Aquel día empecé a amarte en silencio y de a poco. No sentía que hubiera nada que me quemase que debiera apagar inmediatamente, ni siquiera intentabas hacerte necesario en mi vida; solamente esperabas mientras yo iba acercándome lentamente, como un cazador que entrena su paciencia viendo llegar a su presa. No podía sospechar siquiera que tu rifle ya estaba apuntándome, tan solo intuía mi deseo de encontrarte un día sin estar habitada.
Y quiso la casualidad que fuera, también ése, el primer día que tocaste mis nalgas como quien bebe un vaso de agua, como si supieras lo que sucedía por mis adentros.
A partir de aquel momento vinieron días en los que soñaba que me perdía en tus brazos a la hora de la siesta y empecé a perderme en tus palabras. Tu silencio se volvió elocuencia con la que llenabas el cuenco de mi necesidad de ti.
Para cuando nos cansamos de hablar acabamos amándonos el uno al otro del mismo modo en que amamos la vida, sin límites y con entrega.
La presa finalmente se rendía a su cazador, un cazador que le daba más vida que muerte.

lunes, 19 de mayo de 2008

Finalista!!!



Desde el blog Literatura en Murcia se me convocó a un concurso de microrrelatos en el que decidí participar la temática de los textos estaba marcada por una imagen, en este caso dos. Se trataba de elegir una de las dos fotografías que se presentaban y a partir de ellas crear un micro-relato con lo que a cada cual evoque, las sensaciones que le den, las reacciones que le produzcan. Yo elegí las dos y resulta que una de ellas ha salido finalista! Me hace mucha ilusión, porque no solía presentarme a ningún concurso por una cuestión de falta de credibilidad en mí misma y en lo que escribía, pero eso camnbió este año y este es el tercer certamen al que me presento.
De los dos textos hoy compartiré el que no ha pasado a la final. Una vez que se haya nominado al ganador (que será en estos día), os presentaré el texto finalista haya o no ganado, porque para mí esto ya es un triunfo!





Europa...el paraíso

De pequeño soñaba con ver el mar. En la aldea en la que nací se trata de una hazaña sorprendente, porque el viaje significa días y días andando sin descanso para llegar a su orilla. Sin embargo yo soñaba con verlo y sin verlo ya lo amaba. Ahora que estoy frente esa enorme cantidad de agua, inacabable e indecisa, ahora que puedo oír su rumor, es cuando siento más miedo que nunca. Él posee el único billete hacia la otra orilla, de él depende mi supervivencia o el fin de un sueño que sólo muy pocos alcanzan…Europa, el paraíso…


sábado, 17 de mayo de 2008

Ojo por ojo, diente por diente


El odio es la venganza de un cobarde intimidado.
George Bernard Shaw (1856-1950) Escritor irlandés.

No creo que la violencia pueda combatirse con más violencia, ni la mentira con más mentira.
¿Qué es la venganza? ¿Dónde nace ése deseo? ¿Por qué? ¿Es, acaso, querer que el otro sufra lo mismo que ha hecho sufrir? La venganza es premeditada, pensada, deseada. ¿Es, quizás, una lucha de poderes? "Es el placer de los dioses", dicen. ¿Son esos los dioses que adoramos? ¿Los que pagan con la misma moneda?
Probablemente en eso se haya convertido el mundo, en un círculo infinito de venganzas que ya ni se sabe en contra de qué o de quién. ¿Qué ideales se persiguen? ¿Los propios o los de quienes no puedieron tomarse esa revancha y lo hacen transmitiendo odios ancestrales? ¿Quién es el bueno y quién es el malo?
Venganza no es defensa, es alimento para el egoísmo. El deseo de venganza es, en parte, un modo de destrozar el espejo de nuestra vulberabilidad. El vengador es, en el fondo, una persona débil e insegura, incapaz de enfrentarse consigo misma y con la realidad. Y cuando la venganza pasa a convertirse en obsesión, sin importar el objetivo, cuando es proyectada hacia todo aquello que nos recuerda esa debilidad es cuando nos enredamos en una huída desesperada de nosotros mismos que no tiene fin. No lo tiene porque no es el medio. Y, aunque lo tuviera, el fin no justifica los medios.
Damos lo que recibimos y recibimos lo que damos. No se trata de poner la otra mejilla sino de reconocer un NO a tiempo.
¿La venganza libera? Sólo una mente perversa y un corazón retorcido puede sentirse liberado por la venganza, pero en el fondo esa libertad es mera ilusión...

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