




"No importa qué justificaciones se planteen, desde mi punto de vista, es absolutamente imposible algo como una guerra justa y correcta." (Daisaku Ikeda)Más allá de las diferencias religiosas y étnicas existe algo llamado "Derechos humanos". La vida de cada ser humano, sin importar su raza y sus creencias, posee un valor infinito y, por sobre todas las cosas, es lo que cada uno de nosotros tiene el deber moral de defender. ¿Quién dijo que no podemos hacer nada desde el insignificante lugar que ocupamos? Nuestra voz está para ser escuchada y nuestras manos para hacer llegar el mensaje de paz que todos anhelamos. Cuantos más seamos, mejor. Siempre habrá alguien que nos escuche. No podemos cerrar nuestros ojos y dejar de escuchar el grito de los que sufren. Esta es nuestra herramienta, una herramienta capaz de dar la vuelta al mundo y despertar la conciencia dormida de muchas personas. Que cada uno aporte un grano de arena en el lugar que ocupa para crear un enorme lazo de paz y solidaridad que abrace al mundo...
"La guerra trata a los seres humanos como medios para un fin y sólo produce sufrimiento y calamidad a las personas comunes, a las familias y a las madres. Cada persona que ha muerto en una guerra era un ser irremplazable e invalorable, el padre, el hijo o el amigo de alguien. Por eso debemos siempre oponernos a la guerra. Todas las rivalidades y conflictos deben ser resueltos con sabiduría y diálogo sostenido y no mediante el poder.
Los desastres naturales como las inundaciones o los terremotos no pueden ser prevenidos mediante la razón o sabiduría humana. Pero los problemas que han sido causados por los seres humanos pueden ser resueltos por ellos mismos.
Las personas deben ser sabias y tomar acción en pro de la paz. Debemos unirnos más allá de las fronteras, unirnos en nuestro rechazo a la idea de la guerra misma. Cuando las personas de un país se comunican con aquellos de otros países, pueden crear una corriente hacia la paz. Es vital crear una red de personas que trascienda las fronteras nacionales para que un pequeño grupo de líderes corruptos no puedan romper ese tejido de amistad y solidaridad que nos conecta.
La paz nunca puede ser alcanzada con sólo esperarla. Es necesario que cada uno de nosotros, sin importar cuán débiles creamos que somos, construya en lo profundo de sus corazones un bastión para la paz que resista, y al final silencie, las incesantes llamadas de guerra.
La poetisa chilena Gabriela Mistral escribió lo siguiente: “Tengan coraje, mis amigos, el pacifismo no es un dulce como algunos piensan... Continúen hablando por la paz, contra viento y marea... El pacifismo no es algo fácil. Uno no debe aceptar la injusticia en silencio. Mis amigos, continúen levantando su voz hasta que el círculo de paz se extiende.”
La paz verdadera no se encuentra en las realidades de la vida. Debemos plantar las semillas de una paz fundamental en la vida diaria de los individuos, en nuestros corazones y en nuestra vida interior, y debemos proteger y alimentar esas semillas hasta que crezcan en la firme realidad de la paz para todos.
Por lo tanto, somos nosotros los que debemos construir un mundo sin guerras. Si desistimos de ello, como si fuera una meta imposible o si continuamos retándonos, sin importar las dificultades, es de lo que dependerá el futuro del siglo XXI." (Daisaku Ikeda)
Hoy me convierto en un grano de arena más en contra de la guerra, el odio y la destrucción y en favor de los derechos humanos y la paz... entra aquí y aporta tu voz





Un amigo es la mano que despeina tristezas.
