
Platón (427 AC-347 AC) Filósofo griego.
Leyendo los comentarios del post anterior me encontré con uno de Susana en el que me recoradaba a Victoria Ocampo, poetisa Argentina de la generación poética del `40 y, como los recuerdos se encadenan, enseguida vino a mi mente el dulce recuerdo de una de mis poetisas favoritas que perteneció a la misma generación de Victoria, Julia Prilutzky Farny.
Julia nació en Ucrania y se radicó en Argentina a muy temprana edad, adoptándola como su propia patria, como ha sabido demostrarlo a lo largo de su extensa obra poética. En su obra predomina —casi en exclusividad—, el tema del amor, plasmado por los más profundos sentimientos y en imágenes de sutil belleza y originalidad, desde su poemario inicial hasta el último de sus libros.
Yo la descubrí el día en el que cumplí los quince años, cuando mi hermano tuvo el genial atino de regalarme su "Antología del amor" escrita en 1975. Me enamoré de ella casi de inmediato y se convirtió en mi musa de la poesía para siempre. ¡Cuánto me hubiea encantado conocerla! Pero lo he hecho a través de sus palabras que ha dejado plasmadas en el paso por su vida.
Aquí os regalo dos de sus sonetos para que los disfrutéis y la conozcáis vosotros también.
Está bien. Seré dulce y obediente
O lo pareceré. Te da lo mismo:
Necesita, de pronto, tu egoísmo
Que yo me quede así, sumisamente.
Sin sufrir, sin dolor, sin aliciente,
Sin pasiones al borde del abismo,
Sin mucha fe ni un gran escepticismo,
Sin recordar la esclusa ni el torrente.
Necesitas las llamas sin el fuego,
Que el fuego del amor no sea un juego
Y que esté el rayo aquí, sin la tormenta.
Quieres que espere así, sin esperarte,
Que te adore también sin adorarte
Y estar clavado en mi, sin que te sienta.
(Julia Prilutzky Farny)
Soneto XXVI
Ni una palabra quedará, siquiera,
Amor que eras mi amor, que eras mi vida.
Ya no te digo adiós, ni hay despedida
Ni volveré a llorar por lo que fuera.
Dónde quedó el terror frente a la espera,
Dónde el pretexto fácil de la huida:
Estoy de pronto, como adormecida,
Brazos ausentes, párpados de cera.
Amor que eras mi amor, estas tan lejos
Que tu imagen se vela en los espejos
Y está la niebla donde había llamas.
Oigo que rondas pero no te veo,
Vuelvo a escuchar tu voz, pero no creo.
Ya no importa si estás ni si me llamas.
(Julia Priluyzky Farny)


Hoy me convierto en un grano de arena más en contra de la guerra, el odio y la destrucción y en favor de los derechos humanos y la paz... 







