Lunes,
lluvioso,
frío.
Los pies pesan más el lunes.
Voy hacia la oficina y
por inercia
paso por delante de tu casa.
Esta vez, me detengo.
Las decisiones de un segundo,
deciden el resto de tu vida.
Le toco el timbre
a tu voz dormida.
A ti no te pesan los lunes.
Llego a tu puerta
y me preguntas si soy yo
o estás soñándome.
No abras los ojos, digo,
¡Hazme el amor!
En la oficina
la cafetera se atascó
con lagañas.
Aquí hace calor
y ya no es lunes.
No me pesa ni un sólo dedo.
Y, todavía, no sé
si sigo teniendo trabajo.

2 comentarios:
La esperanza se levanta más temprano los lunes, y ahí vamos otra vez. Como siempre muy bello Maga, saludos @siemprevoysolo
Con amor, los lunes no existen.
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