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Lo que abre el amor, que no lo cierre el miedo.


domingo, 11 de diciembre de 2011

Estúpido velo



¡Escóndete!
Que no te vean.
Que no me vean contigo.
Que nadie lo sepa.
Que no se enteren.
Vamos a protegerlos
en su ignorancia.
No seas tú
¿no ves que nos miran?
Y, lo peor,
hablan.
Porque no tienen ojos
pero les sobran lenguas.
Y las afilan
cuando ven que te atreves
a lo que ellos no.
...Ni yo tampoco.
¡Maldito espejo!


2 comentarios:

Carmen dijo...

Un bonito poema envuelto en un sentimiento que todos en algún momento de nuestras vidas sentimos más o menos intensamente.
El miedo es un mal compañero de viaje. Y cuanto más tememos, más confianza coge con nosotros y se nos pega y no quiere marcharse .
Hay que atreverse a echarle ya lo dice el refrán más vale la cara una vez roja que ciento amarilla.
Y cuando te le enfrentas y le vences y escapas de su lado ya es difícil que vuelva.
Un saludo.

desahogandome dijo...

Lo del espejo me trastocó...
tanto... que pensé que era una oda a la masturbación personal y ultraprivada.

y eso ya pensar demasiado... y son las 06:30 am... Menudas formas de empezar el día.

Total que de tus letras, al final, ¿casi no dije nada?

Borra este comentario please... si es demasiado descafeinado.

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