Voy hacia ti para
hurgarte profundo
y lo que quiero es
tocarte el alma.
He visto tus ojos
de vértigo oscuro.
Sé que me perderé
allí en tus entrañas
luchando por salir
en un sin sentido
de juego amoroso,
de tómame y huyo,
de suéltame y sigo.
Y me traspasarás
con ojos y cuerpo
y yo dejaré que
una parte de ti
se quede y me habite,
aunque tu te vayas
y entonces parezca
que así ya no estás.

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