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Lo que abre el amor, que no lo cierre el miedo.


sábado, 23 de enero de 2010

La caricia tardía

"Esto es amor, quien lo probó, lo sabe" (Lope de Vega)

Como en vuelo de pájaro me llegan tus ojos
una tarde perfumada por acacias y nardos
y al tiempo que cae la noche
se me van cayendo las vergüenzas
junto con la ropa.


Y van enredándose tus dedos
cual mariposas entre el negro de mi pelo,
mientras un brazo ávido me arrastra hacia tu cuerpo,
igual que en un paso de baile,
jugando con mi cintura.


Un cuerpo que se estremece en otro que lo desea,
bocas cómplices de besos postergados
para pieles inexploradas
con sed de entregas dilatadas
abandonadas a la concupiscencia.

(Publicado por La Loba en http://lobaygallo.blogspot.com/2010/01/la-caricia-tardia.html el 20/01/2010)

lunes, 18 de enero de 2010

Tu Ser Verdadero


En lo profundo de tu ser está la perfección.
En lo profundo de tu ser está la persona que debes ser.
Tu Ser Verdadero está siempre allí, dentro de ti.
Todos tenemos nuestro “Ser Verdadero”. Todos y cada uno de nosotros.
Tu Ser Verdadero puede estar encerrado.
Pero nunca se puede extinguir por completo.
Siempre anhelas a tu Ser Verdadero.
Ese deseo está en todos nuestros corazones.
Esa es una razón para tener esperanzas.
Y sabes con exactitud cuándo estás en contacto con tu Ser Verdadero
Quizás ayer ocurrió sólo durante diez minutos.
No importa. Lo sabes.
Estuviste en contacto con otro ser humano sin temor alguno.
Estuviste en contacto contigo mismo, como debes ser.
Fue un momento de felicidad, poder y presencia total.
Fue como bailar con “lo mejor de ti mismo”

sábado, 16 de enero de 2010

Desvelos

Fotografía: Carina Felice

"Yo no soy el cuerpo, no soy mis emociones, no soy mis pensamientos. Soy el testigo que lo observa todo, y nada de ello es la realidad".

José Saramago escribió un libro titulado “Ensayo sobre la ceguera” que, si bien, está catalogado como un libro de ficción, creo que no difiere mucho de la realidad.
Cuando uno no ve es porque le falta luz y yo sospecho que la humanidad padece una epidemia de ceguera muy particular. Es como si la mayoría de las personas fueran errantes y a ciegas, a pesar de que en el cielo brille un sol espléndido, porque su propia vida está cubierta por oscuras nubes que no dejan pasar la claridad. Seres cuyos ojos están cubiertos por un suave velo de ignorancia.
Los velos son las ilusiones, es decir, lo que a mí me gustaría que fuera que, lamentablemente, muchas veces dista mucho de lo que es o de lo que podría ser.
Pero no hay que confundir ilusión con sueños… no. Son dos cosas completamente diferentes. Los sueños podrían compararse a los deseos y estos son el motor que nos va empujando hacia adelante. Pero, entre éstos y las posibilidades reales de concretarlos, es en donde aparecen las ilusiones. Capas y capas de velos que nos impiden ver las cosas tal y como son.
Creemos saber la verdad, creemos verla, afirmamos, sentenciamos y en base a ello, actuamos y, apoyados en nuestra ignorancia, avanzamos inexorablemente hacia el abismo del infierno.
Dice Daisaku Ikeda: “La mayoría de las personas no se cuestionan si la esencia de sus creencias son buenas o malas y ahí mismo está la raíz de la infelicidad”. Cada uno de nosotros poseemos nuestros propios velos, nuestras propias ilusiones. A veces llegamos a ser conscientes de ellos pero, por costumbre, por tendencias difíciles de erradicar, no queremos verlos. Y, a su vez, es a través de esos mismos velos que miramos a los demás y la diferencia es tan grande como ver un paisaje alumbrado por la luz de la luna y el mismo paisaje iluminado por la luz del sol.
Pero si somos capaces de cuestionarnos, si somos capaces de creer que es posible que exista otra realidad que no es a la que estamos acostumbrados, la que nos enseñaron, la que aprendimos, puede que, con las preguntas, vayamos quitando uno a uno, los velos que no nos dejan ver las cosas tal cual son. Y puede, también, que, de tanto buscar las respuestas, un día nos despertemos y digamos “eureka”, pero si esto era así ¿cómo no lo había visto antes?
No lo había visto antes porque no quería, porque cuestionar el suelo que estamos pisando, aunque éste esté a punto de derrumbarse, da miedo. Da miedo porque, como no sabemos, pensamos que debajo de ese suelo puede que no haya nada, que no exista otro. Sí, también se puede pensar que, tal vez, exista otro y sea mejor, pero… ¿y si no lo es? Y comenzamos a construir excusas para esconder el temor y tapar la ignorancia. Y, como dice Alan Watts: “Se puede ir construyendo algo cada vez más alto, pero pronto olvidaremos donde empezamos, para a continuación ver que, en realidad, siempre estamos en el mismo sitio; siempre esperando algo, siempre pensando que será la próxima vez. Esto es, claro está, una ilusión eterna”… Y agrega: “Somos seres que existen bajo condiciones de ilusión, que imaginan controlar su propio destino, que piensan que son capaces de mejorarse, y en virtud de dicha ilusión se destruyen rápidamente de una forma interesante. Supongamos que eso es lo que somos, pero todavía estamos en la cuestión de que gastamos una enorme cantidad de energía en hacer cosas que no pueden hacerse. Si lo encuentran frustrante, si realmente no les gusta, no tienen que hacerlo; pueden parar. Resulta una interesante paradoja el que cuando paramos de hacer lo que no puede hacerse, nos sentimos más felices y con más energía.”
¡Y es verdad! Cuando paramos de hacer lo que no puede hacerse y que nos empeñábamos en hacer que sucediera, nos sentimos mas libres y empezamos a tomar conciencia de que las causas esenciales de nuestros problemas radican en nuestra propia vida, dentro de nosotros. Y eso nos libera, porque podemos aliviar nosotros mismos nuestros sufrimientos, asumiendo la total responsabilidad sobre ellos. Porque cuando uno descubre que, de esta manera, puede decidir sobre su propio destino, es cuando encuentra la tan ansiada luz al final del túnel que es la que le va a permitir ver a través del velo de la ilusión.
Uno mismo lo sabe, uno mismo puede reconocer sus propios velos o buscar a alguien para que no lo deje dormirse en el sueño de la ilusión.
En este caso, a mi me desvelaste tú…

Publicado por la Loba en http://lobaygallo.blogspot.com/ el 15/01/10


lunes, 11 de enero de 2010

¡Queda prohibido!



Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber que hacer,
tener miedo a tus recuerdos.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.
Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor.
Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles solo cuando los necesitas.
Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.
Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera un ultimo suspiro.
Queda prohibido echar a alguien de menos sin
alegrarte, olvidar sus ojos, su risa,
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen mas que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.
Queda prohibido no crear tu historia,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.
Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual.

Pablo Neruda (Poeta chileno)

domingo, 10 de enero de 2010

Los encuentros no son casuales (Parte III)



UNA VERDAD ABSOLUTA
Recuérdate a ti mismo, una y otra vez, lo siguiente:
Soy el único responsable por la forma en que elijo interpretar lo que veo.
Yo soy responsable por la forma en que elijo interpretar lo que veo. Eso es obvio. Nadie más que yo es responsable por la forma en que elijo interpretar lo que veo.
Ejemplo: Estás en una reunión de trabajo y tienes la palabra. De pronto observas que uno de los presentes bosteza. La interpretación que elijas hacer de esa situación depende de ti. Si tu confianza en ti mismo es escasa, es probable que, de inmediato, elijas interpretar el bostezo como una expresión de poca estima hacia tu persona. Quizás te pongas nervioso y pienses: “¡No soy muy bueno! ¡No soy lo suficientemente bueno!”
Interpretas el bostezo como un ataque contra ti.
Te conviertes en una víctima de tu propia interpretación de la realidad. Sin saber nada sobre la persona que bostezó, o cómo pasó la noche, permites que determine tus sentimientos.
Recuérdate a ti mismo con frecuencia lo siguiente:
La realidad y mi concepción de la realidad no son idénticas.

Hay otras formas de ver y de interpretar. Si te sientes bien, tienes una buena imagen de ti mismo y confías en ti, puedes elegir ver las cosas de otra manera. Probablemente pienses: “Quizás pasó la noche sin dormir. ¡Qué esfuerzo hizo para venir!” O: “Alguien está bostezando. Tal vez el aire esté un poco viciado”. Tienes distintas opciones para elegir. Advertirás que cada elección que haces pone en evidencia cómo te valoras a ti mismo.
¡Cada elección que haces es una evaluación de ti mismo!

Piensa con frecuencia lo siguiente:
Soy el único responsable por la forma en que elijo interpretar lo que veo.

“NO SABES”
Lee lo siguiente y piensa en ello:
En Estados Unidos se realizó una investigación sociológica con un grupo de niños de tres años de edad. A cada uno de ellos se lo equipó con un grabador en funcionamiento durante horas. En un período de dos semanas se grabaron todos los mensajes audibles. Luego se recogieron todos los casetes y los investigadores comenzaron a analizar y clasificar los mensajes que habían recibido los niños. Descubrieron que el 85% de los mensajes contenían las palabras: “basta”, “no” o “deja de...”. Pero sobre todo el 85% de los mensajes contenían la siguiente evaluación fundamental: “No eres lo suficientemente bueno. Algo te falla. No eres lo suficientemente bueno. No sabes”.
Es bueno que nos demos cuenta: a muchos de nosotros se nos grabó esta “ley personal”, en mayor o menor grado, de miles de maneras distintas, y esta ley personal (que es una mentira) es la razón por la que, a menudo, interpretamos mal la realidad. Nos formamos de ella una impresión falsa.
Es muy probable que leer esto resulte bastante difícil. Nos hace notar que no siempre hemos sido “los mejores del mundo” con los niños. Hace surgir sentimientos de culpa. De hecho, tal vez sientas deseos de arrojar este libro a la basura.
En ese caso, prueba con este divertido pensamiento:
Lo único que se puede decir del pasado es que ya no existe.
¡Nunca es demasiado tarde para un nuevo intento! Estamos aquí para aprender.


Extracto del libro "Los encuentros no son casuales" de Kay Pollac

sábado, 9 de enero de 2010

Visita


Gracias Daniela!


No estoy.
No la conozco.
No quiero conocerla.
Me repugna lo hueco,
la afición al misterio,
el culto a la ceniza,
a cuanto se disgrega.
Jamás he mantenido contacto con lo inerte.
Si de algo he renegado es de la indiferencia.
No aspiro a transmutarme,
ni me tienta el reposo.
Todavía me intrigan el absurdo, la gracia.
No estoy para lo inmóvil,
para lo inhabitado.


Cuando venga a buscarme,
diganle:"se ha mudado".


OLIVERIO GIRONDO

(1891-1967 Destacado poeta argetino.)



Los encuentros no son casuales (Parte II)


PROYECCIÓN
En lugar de vernos a nosotros mismos, a menudo culpamos a los demás.
A esto se lo llama proyección. Proyectamos en los otros los problemas que tenemos en nuestro interior. Transferimos nuestros propios problemas a alguien inocente y, al hacerlo, evitamos mirarnos a nosotros mismos. Todos hemos hecho esto ante situaciones difíciles. Y todos nos hemos visto sometidos, en mayor o menor medida, a la proyección de los adultos cuando éramos niños.
Por ejemplo, cuando un adulto se encuentra presionado por sus propios problemas, es posible que un niño oiga lo siguiente: “¡Hoy estás insoportable!, ¡Deja de molestar!”.
Este es un ejemplo de proyección: transferir tu problema propio a alguien que es completamente inocente.
Fue así como nos trataron a muchos cuando éramos niños. Los adultos nos hacían cargar con sus propios problemas. De esa manera. La mayoría aprendimos cuán simple puede ser “resolver” los problemas de la vida: culpando a otra persona por los nuestros. Este método, por supuesto, no es precisamente constructivo.
Intenta encontrar la forma de hablar francamente sobre las proyecciones con tus amigos y compañeros.
¿Qué deberías hacer cuando te das cuanta que estás proyectando?
El primer paso, por cierto, ¡ya lo has dado! El primer paso es ver y saber qué estás proyectando.
El próximo paso para romper con el esquema lo puedes encontrar en el paso siguiente.

UN CONOCIMIENTO INTERIOR PODEROSO
La razón de mi disgusto no es la que pienso que es.
Seguramente, en ocasiones te sientes disgustado, alterado e irritado. La próxima vez que te sientas disgustado, enojado, alterado o irritado con respecto a alguien de tu entorno, toma distancia y di para tus adentros:
La razón de mi disgusto no es la que pienso que es. (Concepto extraído del libro A Course in Miracles)

A veces es difícil darse cuenta de ello. Nos enseñan a pensar que son “ellos” los que hacen que nos sintamos como nos sentimos.
En verdad no queremos vernos a nosotros mismos como co-creadores de lo que está ocurriendo - co-creadores y responsables - porque estamos alterados, irritados y nos sentimos mal. ¡No queremos encontrar la razón de nuestra irritación en nuestro interior! Es más fácil pensar y creer que si “ellos” fueran distintos, todo andaría mejor. Es más fácil echarle la culpa a los demás (proyección)
Por lo tanto, haz el intento. La próxima vez que te sientas disgustado, furioso, alterado o irritado con respecto a alguien, trata de pensar lo siguiente:
La razón de mi disgusto no es la que pienso que es.
Esta sentencia actúa como una llave. Te da la posibilidad de verte a ti mismo en lugar de culpar a los demás.
Una vez que hayas encontrado un ejemplo de esa situación - y de verdad sientas que viene al caso - , pronto encontrarás muchos ejemplos más...
Cuando, de tanto en tanto, te des cuenta de ello, harás enormes progresos en tu desarrollo personal y te sentirás mucho mejor. ¡Encuentra ejemplos en tu propia vida!

Extracto del libro "Los encuentros no son casuales" de Kay Pollac

jueves, 7 de enero de 2010

Los encuentros no son casuales (Parte I)



ENCUÉNTRATE EN TU PRÓJIMO
Todo aquel al que conozco es mi maestro
He descubierto que ésta es una verdad absoluta.
Tengo algo que aprender de cada persona que conozco.
¿Puedes señalar a una sola persona que conozcas de la que no tengas nada que aprender?
En mis relaciones con los demás este punto de vista básico es liberador. ¡Tengo algo que aprender de cada encuentro con otra persona!
Con esta actitud, cada encuentro se vuelve más apasionante, gratificante y placentero para ambos.
Haz la prueba de leer de vez en cuando, en voz baja, este pensamiento:
Tengo algo que aprender de cada encuentro con otra persona.

Un pensamiento fascinante
Imagina que ningún encuentro es casual.
¡Imagina que todo aquel al que encuentras es enviado con un propósito!
La primera vez que me topé con esta idea mi reacción fue de duda. “Imposible”, pensé. “¿Quién podría concertar todos esos encuentros?” Pero gradualmente comencé a poner a prueba esa idea y, de una manera notable y tangible, se me volvió más gratificante empezar a andar por la vida con ese pensamiento. Una gran cantidad de encuentros, tanto con conocidos como con extraños, se tornaron más fascinantes para mí. ¡A veces casi embriagadores! No puedo decir que lo pienso permanentemente, pero:
Sólo imagina que todo aquel al que encuentras es enviado con un propósito.
Comienzo a pensar y a creer que es así. La vida se hace más divertida y cobra sentido con ese pensamiento.
Si miras hacia el pasado, verás que cada persona que conociste - todas y cada una de ellas - ha contribuido con lo suyo para que te hayas convertido exactamente en quien eres hoy. Nadie ha tenido tanta importancia en tu vida como aquellos con los que te encontraste de distintas maneras. Sólo ellos y nadie más.
¿Por qué no intentas pensarlo? Tómalo con calma. Vive con ese pensamiento por un rato.
Sólo imagina... Todo aquel al que encuentro es enviado con un propósito.
Lee con cuidado: Puedo aprender de los demás y voy a hacerlo.
Todos han sido enviados a mí para que practique.


Extracto del libro "Los encuentros no son casuales" de Kay Pollac

miércoles, 6 de enero de 2010

Las nueve revelaciones



Las Nueve revelaciones nos hablan del cambio que ya se está produciendo en la sociedad humana.
El primer signo de que estamos despertando a una llamada interior es un marcado sentido de inquietud, una sensación de que algo falta, algo que esta mas allá de los placeres materiales, románticos y sociales.
Cuantos mas seamos los que tomemos conciencia de este movimiento misterioso en nuestras vidas, mas rápido descubriremos ese ¡algo más!

1ª Revelación. La Masa Crítica
La cultura humana está recibiendo los efectos de un nuevo despertar espiritual. Un despertar que se origina en una masa crítica de individuos que experimentan su vida como una evolución espiritual, un viaje en el que etapa, por etapa, se evoluciona coincidiendo con la aparición de misteriosas coincidencias.
2ª Revelación. Un presente más largo
Este despertar del que habla la primera revelación comporta la creación de una nueva y más compleja concepción del mundo. El estar atento a las coincidencias, a los hechos sincronísticos, nos abre al propósito real de la vida humana sobre la tierra a la naturaleza real de nuestro universo.
3ª Revelación. El problema de la energía
Vivimos en un universo formado por energía dinámica. Todos nosotros y las cosas de nuestro entorno son pura energía, que podemos sentir e intuir. Es más, si somos capaces de concentrarnos en la dirección deseada podemos proyectar nuestra energía, es decir, podemos influir en otros sistemas de energía e incrementar en nuestra vida la posibilidad de recibir coincidencias.
4ª Revelación. La Lucha del poder
cuando el ser humano rompe la conexión que le une con la energía del universo, que es la fuente principal de esta energía, nos sentimos débiles e inseguros. Entonces tendemos a obtener energía, que nos hace falta de las otras personas de nuestro entorno. Adoptemos un rol manipulador que nos permite abosrber la energía de los dos otros. Esta competencia por la energía es la fuente de todos los conflictos entre las personas.
5ª Revelación. El mensaje de los místicos.
Si somos capaces de conectar internamente con la energía de nuestro entorno, la energía del universo, veremos como la inseguridad y la violencia desapareceran para siempre. Sabremos que hemos llegado a esta conexión si tenemos un sentimiento de optimismo confiado y una continua sensación de amor.
6ª Revelación. Clarificar el pasado
La tendencia a obtener energía de los otros, que comenta la cuarta revelación, la aprendemos desde pequeños, es un hábito que desarrollamos con nosotros. En el momento que analizamos este hábito y tomamos conciencia de nuestra forma propia e individual de ejercer el control sobre los demás, descubrimos nuestra personalidad más elevada, más noble, nuestra identidad más evolutiva.
7ª Revelación. Unirse al flujo
La evolución personal nos ha de llevar a conocer nuestra misión personal, y esto intensifica el flujo de coincidencias que nos guían hacia nuestro destino. Los sueños y las intuiciones nos conducen a las respuestas de las preguntas que nos planteamos. En este estadio de nuestra evolución tenemos que estar atentos a las coincidencias, a los procesos de sincronicidad.
8ª Revelación. La ética interpersonal
La octava revelación habla de como aprendemos los seres humanos a relacionarnos los unos con los otros y como proyectar la energía, a los demás y evitar la adicción a las personas. Incide en que establecer una relación dependiente con otra persona nos lleva a perder la conexión con la energía del universo porque tendemos a destinar toda la atención hacia aquella persona.
9ª Revelación. la cultura emergente
A medida que evolucionamos hacia la realización de nuestras misiones espirituales, los medios tecnologicos de supervivencia se automatizarán completemente y los seres humanos se concentrarán totalmente en estados sincronísticos de energía. Esto nos hará mas espirituales y cerrará el circulo de nacimiento y muerte.

Del libro Las Nueve Revelaciones (James Redfield)
El autor huye en todo momento de caer en lo que podriamos denominar un sectarismo o incitar a una nueva religión concreta. El objetivo final es guiar la evolucion personal de cada uno, y en esta evolucion tiene cabida practicas de las diferentes religiones como la cristiana, la budista, la hinduista, etc. La meditación, la visualización son herramientas muy importantes en el desarrollo personal e individual de cada persona.

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