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Lo que abre el amor, que no lo cierre el miedo.


miércoles, 28 de enero de 2009

El poder del Ahora

Algunos están dispuestos a cualquier cosa, menos a vivir aquí y ahora.
(John Lennon (1940-1980) Cantante y compositor británico.)



Eckhart Tolle: Nació en Alemania, donde vivió hasta los trece años. Se graduó de la Universidad de Londres y fue investigador de la Universidad de Cambridge. A los 29 años una profunda transformación espiritual cambió el rumbo de su vida. En los años siguientes se dedicó con devoción a entender, integrar y profundizar esa transformación que marcó el inicio de un intenso viaje interior. En los últimos diez años se ha dedicado a ser consejero y maestro espiritual y trabaja con personas independientes o grupos pequeños en Europa y Norte América.

domingo, 25 de enero de 2009

El regreso a una misma


Es verdad, he estado perdida porque se sumaron una serie de actividades nuevas a mi vida, buenas, constructivas, positivas.
Regreso poco a poco con energía renovada. El taller de la risa me está dando cosas nuevas, además de risas!
También he hecho un viaje en el tiempo y vuelvo a tomar contacto con gente perdida en mi pasado que hoy estoy recuperando, eso moviliza mucho, remueve y, a la vez, me reconcilia con partes de mi misma que creía olvidadas.
Cada tanto suelo hacer un descenso a las profundidades de mi misma, para recuperar energías y volver a ocupar la posición que le corresponde a mi alma. Es ella la que me lo exije y yo decido, cada vez más, escucharla.
Creo que Clarissa Pínkola Estés lo retrata muy bien en uno de los capítulos de su libro "Mujeres que corren con los lobos".
Aquí va un pequeño resúmen...

Del Capítulo 9 - Volviendo a Casa: El Regreso a Una Misma

En las culturas de caza, la piel equipara al alimento como el producto más importante de supervivencia. Psicológicamente, estar sin piel causa que una mujer persiga lo que ella cree que debe hacer, en lugar de lo que verdaderamente desea. Le causa seguir a cualquier persona o cosa que le de la impresión de ser la más fuerte —sea bueno para ella o no. Y entonces ella brincará mucho y mirará poco. Es jocosa en lugar de incisiva, se ríe de las cosas, aplaza las cosas. Se muestra renuente a dar el siguiente paso, a hacer el descenso necesario y a mantenerse ahí el tiempo suficiente para que algo suceda.
Desde el momento en que nacemos hay un impulso salvaje dentro de nosotros que desea que nuestra alma conduzca nuestra vida, pues el ego está limitado en cuanto a lo que puede entender. Imagina al ego con una correa permanente y relativamente corta; sólo puede llegar hasta cierto punto dentro de los misterios de la vida y del espíritu. Por lo general se asusta. Tiene el mal hábito de reducir todo lo sobrenatural a un "no es nada más que..." Exige que los hechos sean observables. Las pruebas que son de naturaleza emocional o mística con frecuencia no le sientan bien. Es por eso que el ego se siente solo.
Como todas las demás cosas solitarias o hambrientas, el ego ama la luz. Ve luz y la posibilidad de estar cerca del alma, y se acerca furtivamente a ella para robarle uno de sus camuflajes esenciales. Por su hambre de alma, nuestro propio ego roba la piel.
Es difícil reconocer nuestra condición hasta que nos volvemos como la mujer foca en su aflicción: se nos desprende la piel, cojeamos, perdemos jugo, perdemos la vista. Así pues, es un regalo de la inmensa vitalidad del psique que en lo profundo del inconsciente haya alguien que llama, un ser muy antiguo que sale a la superficie de nuestra consciencia y comienza a llamarnos incesantemente para que regresemos a nuestra verdadera naturaleza.
Es una característica profunda del psique salvaje que, si no vamos por cuenta propia, si no estamos prestando atención a nuestras temporadas y al momento de regresar, la Anciana vendrá por nosotras, llamando y llamando hasta que algo en nosotras responda.
Puesto que el psique es un sistema completo, todos sus elementos hacen resonancia al llamado. El desasosiego de una mujer durante ese tiempo a menudo va acompañado de irritabilidad y una sensación de que todo está demasiado cerca para sentirse cómoda, o demasiado lejos para sentir paz. Ella se siente desde un poco hasta muy "perdida", pues ha permanecido demasiado tiempo lejos de casa. Estos sentimientos son justamente los que requiere sentir. Esa sensación de estar dividida viene de escuchar, consciente o inconscientemente, algo que nos llama, que nos llama a regresar, algo a lo que no podemos negarnos sin lastimarnos.
Hogar es donde un pensamiento o un sentimiento pueden ser sustentados en lugar de ser interrumpidos o arrebatados de nosotros porque otra cosa nos esté exigiendo nuestro tiempo y atención.
Hogar es una sensación o estado de ánimo sostenido que nos permite experimentar sentimientos que no necesariamente están sustentados en el mundo mundano: asombro, visión, paz, liberación de las preocupaciones, liberación de las exigencias, liberación del constante parloteo.
Hogar es la vida instintiva primitiva donde todo es como debe ser, donde todos los ruidos suenan bien, y la luz es buena, y los olores nos hacen sentir más calmados en lugar de alarmarnos.

Gracias por cuidarme y quererme como lo hacéis!


miércoles, 24 de diciembre de 2008

Noche-Buena


Para quienes lo celebran
y quienes no.

Para quienes creen
y quienes no.

Sólo deseo que hoy,
y siempre,
todos tengamos
una Noche Buena.

(y más de una...)

miércoles, 10 de diciembre de 2008

El poder de uno


Una vez le preguntaron a Gandhi qué era lo que a él le sorprendía más de la humanidad y Gandhi respondió:

"Los hombres y las mujeres,
que pierden la salud para juntar dinero
y luego pierden el dinero para recuperar la salud;
y que por pensar ansiosamente en el futuro
olvidan el presente,
de tal forma que acaban por no vivir ni el presente
ni el futuro,
viven como si nunca fuesen a morir
y mueren como si nunca hubiesen vivido".

La vida de Mahatma Ghandi ilustra como la revolución interior de un sólo individuo puede ayudar a lograr un cambio en el destino de una nación y permitir un cambio en toda la humanidad.
Siendo niño era dolorosamente tímido. Siempre estaba preocupado porque la gente lo iba a ridiculizar. Aún después de aprobar sus exámenes como abogado seguía siendo tímido. Cuando se levantó para presentar sus argumentos de apertura en su primer caso en tribunales, su mente se puso en blanco por los nervios y tuvo que abandonar el tribunal.
Pero un cambio importante ocurrió mientras se encontraba en Sudáfrica, donde los hindúes residentes enfrentaban una severa discriminación. Gandhi iba viajando en un vagón de primera clase en un tren, cuando se le ordenó moverse al vagón de carga. Él se rehusó, y eventualmente fue forzado a salir del tren. En la sección de espera en la estación, Gandhi permaneció despierto toda la noche, debatiéndose entre regresar a la India o soportar las dificultades que acarrearía el asumir una posición y luchar por los derechos humanos. Finalmente comprendió que sería cobardía huir de sus temores y desechar a la gente que estaba siendo discriminada como él lo había sido.
A partir de ese momento, Gandhi se enfrentó de lleno con su naturaleza tímida y la retó, determinado a vencer la injusticia. Su cambio interno fue la chispa originadora de uno de los más grandes desarrollos del siglo veinte: el movimiento para el cambio social por medio de la no-violencia.
Mahatma Gandhi declaró: “La alegría reside en la lucha, en el intento, en el sufrimiento que esto acarrea, y no, en la victoria en sí”.
Permítanme contarles un incidente sucedido cuando el Mahatma Gandhi luchaba por los derechos humanos en Sudáfrica. Gandhi buscaba revocar una ley muy controvertida que exigía el registro de todos los asiáticos. [Esta Ley, promulgada en 1907, exigía que todos los indios mayores de ocho años, residentes en Sudáfrica, se inscribieran en un registro, donde se les tomaban las huellas dactilares y se archivaban sus antecedentes. También los obligaba a portar un carné que los identificaba como residentes asiáticos. Quien desobedecía la Ley se exponía a pesadas multas, encarcelamiento, revocación de la residencia y, en última instancia, podía ser deportado.]
Gandhi se dirigió directamente al general que estaba al frente del país y le dijo: "He venido a comunicarle que voy a luchar contra su gobierno".
Era un hombre de verdadero coraje. Es la única forma de luchar contra la injusticia.
El general echó a reír despectivamente y respondió: "¿Así que vino hasta aquí para decirme eso? ¿Hay algo más que quiera comunicarme?".
"Sí", agregó Gandhi con tono resuelto. "Voy a ganarle".
¡Qué declaración maravillosa! Ya había decidido el resultado de su contienda. Así que, desde el punto de vista de la decisión, la victoria ya era suya.
El general, intrigado, le preguntó: "Muy bien. ¿Y cómo piensa lograrlo?".
Gandhi sonrió y dijo: "Con su ayuda".
Fiel a su anuncio, Gandhi logró convertir a ese general en aliado de su causa. Se ganó su respeto a fuerza de mostrar coherencia, integridad y valor. Y, finalmente, logró hacer que revocaran la ley. Es una historia real. [Gracias a la larga lucha no violenta de Gandhi, durante la cual afrontó gustoso el encarcelamiento, la ley fue repudiada, y la legislación incorporó los derechos civiles fundamentales de los indios a partir de 1914.]
¡Qué osadía, qué espíritu, qué optimismo exhibió Gandhi!
El 30 de enero de 1948 asesinarona a Gandhi. ¿Cuál fue la preocupación más ardiente del Mahatma, en los ultimos años de su vida, antes de que lo mataran? La India, finalmente, había logrado la independencia meses antes [en agosto de 1947]. Gandhi sentía, entonces, la necesidad de crear una estructura capaz de echar raíces en la comunidad, que prestara servicio al pueblo, para alcanzar las metas de la independencia social, moral y económica. Insistía en que las autoridades tomaran contacto personal con cada campesino y ciudadano, dentro de su jurisdicción. Gandhi era el primero en servir a la comunidad en que vivía. Esta tarea fue una de sus últimas aspiraciones.
Gandhi escribió: "Creo en la verdad implícita de que el hombre puede servir a sus vecinos y a la humanidad al mismo tiempo, a condición de que ese servicio a los vecinos no sea excluyente o egoísta. [...] Los vecinos entenderán, entonces, el corazón con que ese servicio se lleva a cabo. También sabrán que el mismo servicio a la comunidad es lo que se espera de ellos. Visto así, [el servicio a los vecinos] se difundirá como una proverbial bola de nieve, que irá cobrando fuerza en progresión geométrica hasta abarcar la Tierra entera".

sábado, 29 de noviembre de 2008

Amor en minúscula...


¿Cómo llegamos a las pequeñas cosas que nos cambian definitivamente? Un enigma, un milagro, un misterio, un dejarse llevar por los laberintos del macrocosmos que nos contiene y dejarnos recibir los regalos del Universo. Eso es a lo que llaman el amor en minúscula, un pequeño acontecimiento, aparentemente insignificante, que desencadena una serie de acontecimientos que pueden cambiarnos la vida de un momento a otro…
Llegando, llegué a este pequeño libro que, desde su sencillez, me hizo ver ciertas cosas de otra manera y del que aprendí algo que se me había olvidado, que encontrar no es buscar sino una disposición del alma.

"Mientras estés buscando, tu mirada se ancla en los límites de tus expectativas.
Por eso, mientras busques, no encontrarás nada realmente importante.
Para encontrar debes dejarte llevar. Mientras vayas con ideas preconcebidas, serás incapaz de ver lo que pasa ante tus narices."
(Del libro Amor en minúscula de Francesc Miralles)



lunes, 24 de noviembre de 2008

¿Será para bien? ¿Será para mal?



Éste es un cuentito que me regalaron no hace mucho y que, si bien ya lo conocía, me ha venido muy bien recordarlo. Ahora, cada vez que me sucede algo, bueno o malo, me digo a mí mimsa "¿será para bien? ¿será para mal? ¿quién sabe?" y os puedo asegurar que funciona, porque de esta manera, nada es tan bueno ni tan malo como puede parecer a simple vista...


Érase una vez un viejo campesino muy sabio al que un día se le escaparon dos caballos.Todo los vecinos se cogregaron rápidamente en su casa para decirle:
- Lo sentimos mucho. Qué mala suerte!!
A lo que el viejo campesino respondió:
- Quizás.
Al día siguiente los caballos volvieron a casa por sí solos junto con otros seis caballos salvajes.Todo el pueblo volvió a congregarse de nuevo en su casa:
- Nos alegramos mucho por tí. Qué buena suerte!
A lo que el viejo campesino respondió:
- Quizás.
Al día siguiente su hijo se rompió un brazo y una pierna intentando ensillar a uno de los caballos salvajes.Una vez más los vecinos se apresuraron a expresarle su opinión:
- Lo sentimos mucho. Qué mala suerte!
A lo que el viejo campesino respondió:
- Quizás.
Al día siguiente llegaron las tropas del ejército reclutando a los jóvenes. El hijo del campesino se libró de ir a la guerra porque tenía un brazo y una pierna rotas.De nuevo todo el pueblo se congregó en su casa ante la noticia:
- Nos alegramos mucho. Qué buena suerte!
A lo que el viejo campesino respondió:
- Quizás.

domingo, 16 de noviembre de 2008

La culminación


Arriba la mujer, el Yin.
Debajo el hombre, el Yang.
Nuestras diferencias esenciales,
de hombre y de mujer,
se funden.

Arriba mi agua,
Debajo tu fuego,
que, lentamente,
me lleva a la ebullición.

Si tu combustible quemaras
con ansiosa rapidez,
el fuego se apagaría inexorablemente
dejando mi agua apenas tibia.

Sólo conservando tu fuego
durante el tiempo preciso
harás que mi agua pueda hervir.
Entonces bastará con la llama más pequeña
para mantenerme ardiendo durante mucho tiempo.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Historia de un buen Brahma




Paseando por la web me he encontrado con esta curiosa historia de Voltaire que expresa, en un tono casi de humor, cómo los humanos nos enredamos en porques interminables en busca de la ansiada felicidad, perdiendo de vista, muchas veces, lo esencial, y sin darnos cuenta de que la tenemos delante de nuestras propias narices.
Me he tomado el atrvimiento de modoficar el lenguaje arcaico con el que estaba escrita para hacerla más amena y comprensible.
Espero que la disfrutéis.



En mis viajes encontré un brahma anciano, sujeto muy cuerdo, instruído y discreto, y con esto rico, cosa que le hacía más cuerdo; porque como no le faltaba nada, no necesitaba engañar a nadie. Era esposo de tres mujeres muy hermosas que gobernaban su familia y, cuando no se recreaba con sus mujeres, se ocupaba de filosofar. Vivía junto a su casa, que era hermosa, bien alhajada y con amenos jardines, una india vieja, tonta y muy pobre.
Un día me dijo: "Quisiera no haber nacido."
Le pregunté porqué, y me respondió: -"Hace cuarenta años que estoy estudiando, y los cuarenta los he perdido; enseño a los demás y, sin embargo, lo ignoro todo. Este estado me tiene tan aburrido y tan descontento, que no puedo aguantar la vida; he nacido, vivo en el tiempo, y no sé qué cosa es el tiempo; me hallo en un punto entre dos eternidades, como dicen nuestros sabios, y no tengo idea de la eternidad; consto de materia, pienso, y nunca he podido averiguar la causa eficiente del pensamiento; ignoro si es mi entendimiento una mera facultad, como la de andar y digerir, y si pienso con mi cabeza lo mismo que palpo con mis manos. No solamente ignoro el principio de mis pensamientos, sino también el de mis movimientos; no sé porqué existo, y no obstante todos los días me hacen preguntas sobre todos estos puntos; y como tengo que responder con precisión y no sé que decir, hablo mucho, y después de haber hablado me quedo confuso y avergonzado de mí mismo. Peor es todavía cuando me preguntan si Dios es eterno. A Dios pongo por testigo de que no lo sé, cosa que se nota en mis respuestas. Reverendo Padre, me dicen, expliquéme cómo el mal inunda toda la tierra. Tan adelantado estoy yo como los que me hacen esta pregunta: unas veces les digo que todo está perfectísimo; pero los que han perdido su patrimonio y sus miembros en la guerra no lo quieren creer, ni yo tampoco, y me vuelvo a mi casa abrumado por mi curiosidad e ignorancia. Leo en los libros antiguos, y me confunden más las tinieblas. Hablo con mis compañeros: unos me aconsejan que disfrute de la vida y me ría de la gente; otros creen que saben algo y se descarrían en sus desatinos, y todo esto se suma a la angustia que padezco. Muchas veces estoy a punto de desesperarme, al ver que al cabo de todas mis investigaciones, no sé ni de donde vengo, ni qué soy, ni adónde iré, ni qué ser."
Me causó lástima de veras el estado de este buen hombre, que era el más racional, y me convencí de que era más desdichado, el más sensible y el que más entendimiento tenía.
Aquel mismo día visité a la vieja vecina suya, y le pregunté si se había agobiado alguna vez por no saber qué era su alma, y ni siquiera entendió mi pregunta. Ni un instante en toda su vida había reflexionado en alguno de los puntos que tanto atormentaban al buen brahma; creía con toda su alma en Dios y se tenía por la más dichosa mujer, con tal que de cuando en cuando tuviese agua para bañarse. Atónito de la felicidad de esta pobre mujer, me volví a ver a mi filósofo y le dije:
-¿No tienes vergüenza de tu desdicha, cuando junto a tu vive una vieja utómata que no piensa en nada y vive contentísima?
-Tienes razón –me respondió-, y cien veces me he dicho que sería muy feliz si fuera tan tonto como mi vecina; pero no quiero gozar semejante felicidad.
Me golpeó aún más esta respuesta del buen hombre que todo lo que me había dicho antes; y examinándome a mí mismo, ví que efectivamente yo tampoco quisiera ser feliz a cambio de ser un majadero.
Se propuso el caso a varios filósofos, y todos pensaron como yo. No obstante, me decía a mí mismo, rara contradicción es pensar así, porque al cabo lo que importa es ser feliz, y nada cuenta tener entendimiento o ser necio. También me dije: los que viven satisfechos con su suerte, no dudan de vivir satisfechos; y los que discurren, dudan de discurrir bien. Entonces, está claro que uno debería escoger no tener pizca de razón , si la razón contribuye a nuestra infelicidad. Todos pensaron igual qu eyo, pero ninguno estuvo dispuesto a volverse tonto por vivir contento.
De aquí saco que si hacemos mucho aprecio de la felicidad, más aprecio hacemos todavía de la razón. Y pensándolo bien, parece que preferir la razón a la felicidad, es un desatino descomunal. ¿Pues, cómo explicamos esta contradicción? Igual que todas las demás, y sería el cuento de nunca acabar.




lunes, 10 de noviembre de 2008

La (verdadera) historia de las cosas

No tenemos más derecho a consumir felicidad sin producirla, que a consumir riqueza sin producirla. George Bernard Shaw (1856-1950) Escritor irlandés.

"The Story of the Stuff", uno de los documentales sobre economía más vistos en el mundo. El tono didáctico y sencillo hace que cuestiones complejas, como la economía de consumo, puedan ser entendidas por cualquier persona.
Algo que no se enseña en las facultades de economía pero que ahora, con la crisis, nos puede ayudar a abrir los ojos (o a cerrarlos si es delante de la TV). De veras que no os podéis perder este didáctico vídeo (en 3 cortos de youtube) sobre el funcionamiento del mercado. Merece la pena.








(Gracias Laura)

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