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Lo que abre el amor, que no lo cierre el miedo.


domingo, 27 de abril de 2014

La diferencia



Estarás en algún lugar,
pero la diferencia es
que ahora ya no te busco,
ahora sólo me encuentro.


martes, 22 de abril de 2014

No hay alas para el descenso


Angustia que se dibuja...
Espesa mancha de alquitrán.
Zambullirme en la figura
y darme a emprender el viaje
al interior de la sombra.
No hay alas para el descenso
sino zapatos de barro
para arrastrar la pesadez
del vientre que lleva al alma.
Alguien debió de advertirme:
No dejes puertas abiertas
en donde acechan los monstruos
que devoran la esperanza.
Esa, la gran timadora.
¡Vamos, que se la coman pues!
¿Quién quiere un sueño delante?
Dame la mancha y la sombra
que quien las devora soy yo.


 

domingo, 20 de abril de 2014

Hoy... he visto



Hoy he visto belleza en mis ojeras,
he visto la belleza en mis verdugos,
he visto la belleza en mis dolores
y en cada una de mis heridas.
Hoy he comprendido que el amor
siempre ha permanecido escondido
detrás de cada una de esas cosas,
a la espera de que yo lo descubriera.
Si soy capaz de verme a mi misma,
cada vez que los miro a los ojos,
no habrá modo de alejarse del amor.



jueves, 10 de abril de 2014

La Rosa, la Cruz y el Sur



Solía llamarte Juan, a secas,
y la última vez que nos vimos
leías el Ulises de James Joyce.
Cambié el rumbo por cartas de tarot,
seguro que la número 13,
la sin nombre, esa, la de la muerte.
Y tú no intentaste retenerme,
aunque a mí sí me hubiera gustado.
No lo entendía... Ahora entiendo.
Debí haberme creído Odiseo,
me fui lungomar buscando vida
y Calipso me convirtió entonces
en una isla, pero sin tiempo.
Ahora, por fin, he acabado
de rehacer, entera, la nave;
esperando la noche me hallo
y en el horizonte, la Cruz del Sur.
Y te llamaba Juan, Juan de la Cruz.
¿Dime, dónde estará Penélope?

martes, 8 de abril de 2014

DiviDios



Se amaban tanto.
Creían en el mismo Dios, pero no era el mismo.
Se llamaba igual, sí, y hasta podría haber tenido el mismo aspecto, pero era otro, aún siendo el mismo.
Él adoraba al que le habían contado y ella al que se quiso contar.
Ninguno de los dos sabe qué Dios llegó primero aunque cada uno cree que fue el suyo... (por razones obvias).
Así que lo mejor fue tomar distancia, alejarse el uno del otro, separarse, por supuesto, por lo menos hasta no ser capaces de definir la verdadera identidad de Dios.
Aunque se amaban tanto.
Hubiera sido más fácil una prueba de ADN pero su Dios, ese que es el mismo pero que a la vez es diferente, sigue sin querer abrir la boca y ellos sin ser capaces de escucharlo.
Y pensar que se amaban tanto...


 

lunes, 7 de abril de 2014

¿Qué harás conmigo?



Busca dentro, siempre dentro.
No dentro de mí, sino en lo profundo de ti.
Allí me encontrarás porque estoy donde tu estás.
No hay diferencia entre nosotros,
de hecho el nosotros sería incapaz de diferenciar nada.
Lo que tus ojos te muestran es tan solo
un holograma de lo que llevas dentro.
Me llevas a mi cuando me miras,
pero no creas que acaso estoy más allá de tu piel,
simplemente porque soy tu piel.
También soy tus dientes y tus garras,
tus besos y tus excesos.
Me has puesto allí como una puerta
al único lugar que existe en el universo
tu infinito corazón.
Entonces ¿qué harás conmigo?
¿Qué podríamos hacernos que no quisieras hacerte?
Si tan sólo planeas quedarte
en el umbral de la piel, déjame...
decirte, que te pierdes lo mejor.


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